Enero, inicio de año, el mes donde todos tenemos nuevas metas, proyectos y propósitos. Inicia una nueva etapa de ilusión donde deseamos aspirar a lograr cosas nuevas y grandes. Pero, ¿qué estamos haciendo para cumplir todo lo que nos prometimos?, ¿en verdad estás dispuesto a cumplir lo que dijiste harías para este nuevo año 2020? Es muy fácil pedir y hablar por hablar, pero, si entendiéramos que también es muy fácil ir cumpliendo nuestras metas pudiéramos ver más rápido el cambio.

Dicen que cada inicio de año es un nuevo ciclo, una nueva oportunidad para comenzar de cero. Yo les digo, que no podemos olvidar lo que un día hicimos —lo que un día fuimos—, tampoco podemos hacer como si nada hubiera pasado y borrar todo nuestro historial de vida. Pero, lo que sí podemos hacer, es tomar cada experiencia de todo el año pasado para poder cambiar lo que no nos gustó, para saber lo que ya no debemos de repetir, para apreciar lo que sí nos deja frutos y saber caminar hacia el camino que queremos.

Tomemos cada experiencia como un regalo que la vida nos da, para aprender y crecer. Que cada propósito que nos hicimos valga y se haga realidad, pero ¿cómo? No olvidando lo que a ti mismo te dijiste ese 31 de diciembre, no dejar por un lado el cambio que quieres ver en ti, recordando cada instante el por qué te hiciste esas promesas y hacer todo por voluntad y con entusiasmo para poder cumplir tus objetivos de la mejor manera posible.

Si estás pidiendo un cambio en ti ¡hazlo!, si deseas tener un nuevo rumbo en tu vida ¡búscalo!, si algo que viviste no te gusto y te quieres alejar de “eso”, ¡cierra ciclos!, no te quedes sentado esperando a que las cosas sucedan, tú haz que sucedan, nada va a llegar a ti si no pones de tu parte para lograr tus objetivos, aprende a controlar tu mente y a convertir todo lo negativo en positivo, todo se trata de tener voluntad y ganas de querer salir adelante, porque por más ayuda que puedas obtener de los demás, si tú mismo no cooperas para ayudarte, nada lo hará.

Como todo en esta vida, adquirir lo que te propones tiene un precio, sin embargo, el precio no es dinero, sino voluntad. Debes saber que, si tienes la intención de lograr lo que te propones, te costará parte de tu tiempo, esfuerzo y dedicación. Cuando logres cumplir cada propósito, te darás cuenta que vale la pena luchar por ello, es decir que, conforme definas tus objetivos y estés dispuesto a pagar el precio, verás los resultados y la satisfacción personal que eso te traerá, no tiene precio.

El cambio está en ti, las decisiones que hoy tomas serán el reflejo de tu mañana. Sólo tú puedes decidir el rumbo que le quieres dar a tu vida, eres el responsable de tu propio destino, así que aprovecha cada instante, cumple lo que te prometes, trabaja por ello, y haz que valga.

Por: Marisol Robles Salomón

@marisoolrs

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