Desde hace años, en abril adelantamos una hora el reloj para incorporarnos al horario de verano, un cambio que tiene como consecuencia que anochezca más tarde y que los días sean más largos.

Aunque se trata de una modificación que puede parecer a simple vista insignificante, afecta de manera especial a los más pequeños, que pueden tardar en adaptarse desde unos pocos días, hasta incluso semanas.  

Efectos del cambio de hora en los niños

El cambio de hora puede provocar alteraciones en el sueño y la alimentación, irritabilidad o cansancio en los niños. Los síntomas fundamentalmente son los mismos que se presentan cuando duermen mal: dificultad para despertarse por la mañana, mayor irritabilidad, problemas de humor, cansancio, problemas de concentración y somnolencia durante el día.

Cabe plantearse también si el cambio de hora afecta especialmente a los niños que tienen algún trastorno mental. Los niños con trastornos del neurodesarrollo y trastornos conductuales tienen una frecuencia de problemas de sueño más elevada respecto a la población pediátrica general, por lo que el cambio al horario veraniego puede suponer un empeoramiento de sus problemas de sueño.

Cómo mejorar la adaptación de los niños al horario de verano

Aunque el cambio de hora es algo que no podemos controlar, ya que no está en nuestra mano, sí podemos intentar minimizar en lo posible las alteraciones asociadas a esta modificación de las rutinas en niños y adolescentes. Esta es una serie de recomendaciones para lograrlo y ayudar a nuestros pequeños a adaptarse mejor al cambio horario

  • Días antes de que se realice el cambio adelantar progresivamente las actividades rutinarias de juegos, comida, actividad física y sueño (por ejemplo un cuarto de hora cada día), para que la transición resulte menos brusca.
  • En cuanto a la hora de dormirse y levantarse, es especialmente importante realizar esta adaptación los días previos. Así, si normalmente el niño suele dormirse a las 9:00 de la noche, podéis acostarle en los días previos a las 8:45, el día después a las 8:30, el siguiente a las 8:15 y así hasta ir adaptándole al nuevo horario. Proceder igual con la hora de despertarle.
  • Por la mañana es importante aumentar la exposición a la luz solar en su dormitorio y en casa, pues favorecerá su adaptación al nuevo horario.
  • Realizar una siesta durante las primeras horas de la tarde puede ayudar a disminuir la sensación de cansancio durante el día.
  • Si tu hijo toma alguna medicación, no supone ningún problema adelantar o retrasar una hora la toma correspondiente, siempre que se haga de forma puntual.
  • Se debe recordar que hay que evitar que los menores utilicen dispositivos electrónicos una hora antes de acostarse para un mejor descanso.
  • Por último, ten algo más de paciencia de lo habitual, ten en cuenta que si el cambio horario afecta a los adultos como tú, más aún al ánimo de los más pequeños, que pueden estar más irritable o tener más episodios de rabietas.

 

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