Además de aportar su gracia, la mariposa representa la buena calidad de un jardín.

Desde hace más de cinco mil años la humanidad ha documentado su frágil vuelo y esplendor. Las admiramos y agradecemos su presencia en los jardines pero, ¿qué tanto sabemos sobre el valor de las mariposas en los ecosistemas?

Para empezar, son un buen augurio. Manuel Gutiérrez Miranda, uno de los biólogos responsables del manejo de colecciones del Jardín Botánico Culiacán destaca que las mariposas son indicadores de la calidad del ambiente. “Es una buena señal de que haya tantos insectos, quiere decir que el Jardín está en óptimas condiciones”, y los cigarrones o libélulas son los mejores indicadores de la calidad del agua.

Actualmente, el equipo de investigación del Botánico estudia la biología y capacidad de adaptación de las mariposas cuatro espejos, una especie que habita en el norte de Sinaloa y sur de Sonora; endémica de la región del desierto sinaloense.

Y entre las especies que se pueden admirar todo el año en este espacio están la mariposa zebra (Heliconius charithonia), la mariposa cocinera (Anartia fatima), la mariposa anartia (Anartia jatrophae), la mariposa julia (Dryas iulia), la mariposa luminaria azul (Battus philenor), la mariposa creciente (Anthanassa frisia), la malaquita o saltarina de la cola larga (Urbanus dorantes), y la mariposa aurora (Quasimellana aurora), cuya presencia en el Botánico ha sido documentada por Gutiérrez Miranda.

De estos lepidópteros podemos destacar también que son de los insectos más numerosos, se cuentan más de 120 mil especies en el mundo y su historia en la Tierra es muy muy antigua.

Las mariposas nocturnas existen desde hace unos 140 millones de años y convivían con grandes dinosaurios, las mariposas diurnas –que son más coloridas– se desarrollaron a partir de aquellas y en América aparecieron hace aproximadamente 48 millones de años con las características que conocemos actualmente.

La primera representación gráfica de una mariposa corresponde a la cultura minoica, en Creta, unos tres mil años antes de nuestra era. Para las civilizaciones del México prehispánico la mariposas también representaron gran relevancia, ya que les atribuían características míticas y religiosas, también se usaban como ornamento y decoración, y fueron representadas en cerámica, piedra, en objetos de uso común como vasijas, códices, joyas de oro, pinturas y murales.

En las culturas mesoamericanas la mariposa representó lo divino, como la diosa Xochiquetzalpapálotl (de xochitl flor, quetzalli preciosa, papálotl mariposa), y la diosa-madre de los chichimecas, Itzpapálotl (de izttli obsidiana y papálotl mariposa). En Veracruz le dieron nombre al río Papaloapan, que significa río de mariposas.

BotanicoCLN

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