Lo ecológico y el medio ambiente se ha vuelto una tendencia muy fuerte últimamente. Esto, aunque es por moda, es bueno pues ayuda a sanar la capa de ozono y al planeta en sí, muchas ramas de la ciencia y profesiones hacen lo suyo y piensan cómo ayudar al planeta, desde combustibles biodegradables a energías limpias, así también la arquitectura.

El objetivo principal de la arquitectura eco-amigable es reducir el impacto negativo de las construcciones sobre la salud ambiental y humana, idealmente logrando tener un impacto neutral o positivo. El proceso de construir estructuras eficientes utilizando métodos ecológicamente responsables se denomina arquitectura ecológica. Todo se toma en cuenta: el sitio donde se va a construir, el diseño, los materiales de construcción, las fuentes de energía y su eficiencia, mantenimiento y demolición.

Este tipo de arquitectura tiene unos principios básicos que al tomarlos en cuenta la construcción tendrá un beneficio en el planeta y para las personas.

Proyectar la obra de acuerdo al clima local

Se debe de tener en cuenta el clima, el aire y el tipo de suelo para poder proyectar una obra que esté balanceada con su entorno.

Valorar las necesidades

Se deben analizar y valorar las necesidades de espacio y superficie, distinguiendo entre aquellas indispensables de las optativas, y priorizándolas y así valorar el impacto ambiental de la obra.

Ahorrar energía y pensar en fuentes de energía renovable

Los factores más importantes para el ahorro de energía son la relación entre la superficie externa, el volumen y el aislamiento térmico del edificio. Ocupar poca superficie externa y un buen aislamiento producen menor pérdida de calor. También se puede ahorrar más usando sistemas de alto rendimiento y bajo consumo eléctrico para la ventilación, iluminación artificial y los electrodomésticos. Sin mencionar que también se debe tener en cuenta el uso de tecnologías que usan energías renovables y si es viable utilizar alguna.

Ahorra agua

Esto consiste en encontrar, poner en practica e instalar productos que reduzcan el consumo hídrico y que ahorren agua.

Evitar riesgos para la salud

Las grandes cantidades de solventes, polvos, fibras y otros agentes tóxicos son nocivos aun después de la construcción y por un largo tiempo contaminan el edificio y provocan dificultades y/o enfermedades a las personas o animales que puedan habitar el lugar. Sin mencionar a los trabajadores que lo construyeron y su constante exposición.

Utilizar materiales obtenidos de materias primas generadas localmente

Se busca utilizar materiales que tienen una huella de carbono menos notable; estos incluyen madera ecológicamente certificada, plantas que crecen rápidamente como bambú o paja, piedra y metal reciclados, tierra o barro, y otros materiales reciclados. Idealmente todo el material se debe fabricar localmente.

Gestionar ecológicamente los desechos

El diseño sustentable incluye maneras de reducir y/o reciclar los desechos, idealmente convirtiéndolos a elementos útiles para el mismo lugar. Haciendo también del edificio o la estructura un lugar bien diseñado y acorde a su entorno.

Partiendo de estos principios básicos, no suena tan difícil y de cierta manera no lo es, el punto es interesarse y ahorrar, pues así todos ayudan al planeta de una u otra manera.

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