“El matrimonio es la loca y perfecta combinación de amor, respeto, comunicación, tolerancia y sabiduría donde ningún ingrediente puede faltar”

No hay momento más feliz en la vida de una pareja que cuando deciden caminar juntos y formalizar su noviazgo dando el paso más importante de sus vidas para llegar al matrimonio.

En ese momento todo es felicidad, emoción, sueños e ilusiones que los motivan para organizar la boda ideal y empezar a formar un hogar donde ambos serán el complemento uno del otro, siendo el amor el principal motor de ese nuevo viaje que iniciarán tomados de la mano.

Iniciar un matrimonio es de las cosas más bonitas y sencillas en la vida de una persona pero lograr con el tiempo la estabilidad, solidez y fuerza para mantenerlo requiere de mucho trabajo en común, lo cual sí lo pueden lograr muchas parejas pero otras se quedan en el camino porque pierden de vista lo que los llevó a tomar la decisión de construir una vida juntos.

Siempre he comentado que todo lo que debemos saber ya se ha dicho pero para las parejas que inician una nueva vida es saludable y sabio dejarles pequeños consejos básicos para convivir y construir, pero también es bueno y viable que los que llevan años en este andar y por infinidad de motivos perdieron la ilusión, esperanza y sienten que el amor se apagó, recordarlo.

Para empezar, un buen matrimonio se inicia desde el primer día con el tiempo que le invierten a la relación, es decir, aún en medio de la rutina del trabajo y la casa por formar un hogar sólido y económicamente estable, se necesita el tiempo para autoalimentarse y esto es muy sencillo ya que al iniciar están con toda la pasión, fuerza y amor necesario para hacerlo y si lo convierten en un hábito sano les aseguro esa relación lleva un 90 por ciento del éxito, sin perder de vista que cada quien necesita su individualidad y tiempo a solas.

Otro punto y tan importante como el primero es la comunicación, se deben escuchar y poner atención para resolver conflictos en el momento y no dejar pasar detalles, que pueden ser sin importancia, pero cuando se repiten constantemente se vuelven un problema. Escuchen, mediten, acuerden y resuelvan, éstas son las bases de una buena comunicación y por favor, aunque es muy difícil y ahí es donde se pierden las parejas, no terminen el día

enojados, así no duerman en toda la noche buscando soluciones y perdonen.

Agradece a tu pareja lo que hace por ti y sé amable, porque las respuestas ásperas y la falta de gratitud es un serio problema en los matrimonios. Nadie es más importante para ti que la persona a quien amas y desde el momento que deciden vivir juntos están por encima de los papás y amigos. Tu pareja tiene el primer lugar y a esa persona le debes el mejor trato y siempre una palabra de amor y agradecimiento por estar contigo compartiendo el día a día.

Otra cosa que daña mucho a las parejas es compararse con el matrimonio de los demás; ni tu amigo, ni tu amiga, tu hermano o quien sea vive en tu casa y convive con tu esposo o esposa, así que no aplican ni soluciones, ni técnicas que a ellos les funcionan, sólo la pareja sabe qué hacer y no, para que funcione esa relación y por favor no cuentes tus problemas con nadie más, ni expongas a tu pareja a comentarios desagradables frente a nadie, esto es un arma letal para cualquier matrimonio.

Al momento de discutir o tomar acuerdos que sea cuando los dos estén relajados, no enojados y queriendo solucionar en momentos de ira y de enojo mejor, retírense y acuerden hacerlo en el momento en que estén tranquilos y con la mente fría y el corazón dispuesto.

Lo más importante, desde siempre, tengan un día especial para ustedes y creen hábitos que sean sólo de ustedes dos, esto aunque parece sin mucho sentido o importancia con el tiempo crea una sólida relación de amor, compañerismo, amistad y complicidad que fortalecerá de tal manera su matrimonio, que difícilmente cualquier tormenta lo debilitará.

Es mi deseo y oración que cada pareja que inicia una vida juntos estén llenos del amor y bendición de Dios y que cada día le ofrezcan su relación para que sea un cordón de tres dobleces difícil de deshacer, de la misma manera que las parejas que están pasando por situaciones difíciles tengan la capacidad de sentarse y recordar el amor tan grande que los llevó a tomar la decisión de construir una vida en común y tengan la fuerza de retomarlo.

“Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces  no se rompe pronto”.

Eclesiastes 4:12

Por: Lic. Olga Beatriz Pérez Berrelleza

Olga Beatriz Pérez Berrelleza

@olguitabpb

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