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ABRAHAM CAMACHO MONTOYA

Amante de la música clásica y rock, apasionado fotógrafo amateur, y fanático de la tecnología y la robótica, Abraham Camacho Montoya, egresó de la Universidad Panamericana Campus Bonaterra, de la carrera de Ingeniería en Mecatrónica con Especialidad en Robótica con mención honorífica; participó en numerosos concursos de programación y robótica, concluyendo con el desarrollo de una plataforma móvil llamada Robot IVWAN (Intelligent Vehicle with Autonomous Navigation/Vehículo Inteligente con Navegación Autónoma), un vehículo autónomo todo terreno controlado por sensores y sistema de visión artificial.

Al descubrir que la plataforma y el sistema podían ser aplicados a la vida cotidiana, desarrolló una adaptación que serviría para convertir una silla de ruedas eléctrica común, en un producto con la capacidad de navegar de manera autónoma en el hogar, tanto en espacios públicos, tales como un museo o incluso en un zoológico, dicho proyecto atrajo curiosidad y admiración a escala mundial, por lo que publicó dos artículos en la IEEE y fue reconocido en conferencias internacionales de robótica.

Al finalizar sus estudios, trabajó en distintos proyectos como la automatización de una maquina dosificadora de semillas y fertilizante para la agricultura, hasta que inició su carrera dentro de la industria automotriz.

¿Cuál es tu trabajo?

Actualmente trabajo en la industria automotriz; una de las industrias más exigentes y aceleradas de hoy en día; para darnos una idea, fueron ensambladas 3.4 millones de unidades sólo en México este 2015 y se espera un crecimiento del 5.9% para éste año.

Pertenezco al área de investigación, diseño y desarrollo, soy especialista en diseño de componentes automotrices y manejo de nuevo proyectos. Hoy vivo en el área de Detroit; conocida como Motor City o la cuna del primer automóvil en producción masiva, donde lidero el proyecto de la nueva Nissan Titan pick-up que recientemente se acaba de lanzar en EUA, y ya estamos trabajando para el nuevo modelo de la misma, así como para su próximo lanzamiento, ahora en México.

Mi trabajo consiste en el diseño y validación del panel instrumental o tablero; es la segunda parte del auto más importante, después del motor, en donde pasamos un tercio de nuestro día interactuando, ya sea con el velocímetro, la guantera, los controles de audio y temperatura. En caso de un accidente se despliega la bolsa de aire y previene lesiones graves en la cabeza por lo que tener un diseño adecuado es parte fundamental de mi trabajo, ya que vidas dependen de ello. Cada pieza es importante, aparte de que interactúan con millones de personas, de todas las regiones del mundo, y de cumplir con todas las pruebas y regulaciones de seguridad, deben de satisfacer también el gusto a la vista, al tacto, al modo de uso y a las nuevas tendencias y necesidades del cliente.

Nos imaginamos que has vivido muchas cosas, pero ¿alguna experiencia en especial? 

Desde muy pequeño siempre me fascinó la ciencia y la tecnología, y por alguna extraña razón mi sueño siempre fue vivir en Alemania, Italia ó Japón, y estaba seguro que tenía que salir de mi ciudad natal Culiacán a buscarlo. Siempre tuve el apoyo incondicional de mi familia, por lo que no dudaron en apoyarme para lograr mis sueños, me apoyaron para realizar mis estudios en la ciudad de Aguascalientes y fue ahí donde todo empezó. Después de graduarme, comencé a envolverme en el ambiente automotriz y fue donde me convertí en el responsable de lanzar dos proyectos a producción masiva para Nissan, los vehículos comercialmente conocidos como March y Versa. Una vez que estos proyectos se producían por las líneas de ensamble, se me asignó a otro proyecto que marcaría la pauta en mi carrera como ingeniero. Se trataba de una asignación en Japón por tres años para diseñar un tablero desde cero, el sueño de todo ingeniero que trabaja en esta industria, crear con tu propia imaginación. Un proyecto que también sería manufacturado en México pero diseñado en Japón, ahora se trataba de la Nissan Frontier.

En el momento que llegué al país del sol naciente, con emoción y alegría, lleno de preguntas, inquietado por conocer una nueva cultura, la comida tan peculiar, la vida diaria, la forma de expresarse, de sus paisajes y quedé fascinado. Su medio de transporte, el tren, es de primer mundo; eficiente y puntual, recorrí Japón de punta a punta con mi cámara en mano y una mochila sin preocuparme por la inseguridad. Tuve la oportunidad de trabajar en lo que más me apasiona, con los ingenieros expertos en la rama con más de 30 años de experiencia, de conocer y formar amistades de todas partes del mundo que cambiarían mi forma de percibir la vida; aprender de una cultura disciplinada, el respeto por una sociedad, a crecer y aprender de mí mismo, a atesorar todo momento de mi vida, pero también aprendí el valor de la familia.

Fue una experiencia extraordinaria y no puedo negar que viví momentos increíbles, ya que este trabajo me ha dado la oportunidad de viajar por el mundo, y uno podría pensar que es fácil y emocionante, pero requiere de mucho sacrificio; pues estás dejando al otro lado del mundo tu familia, amigos, y por supuesto, la comida mexicana, pero todo tiene un costo. Mi madre fue diagnosticada con cáncer estando yo en Japón, por lo que fue todavía más difícil el estar lejos. Puse todo mi empeño y logramos lanzar el proyecto en Tailandia, México, China y España. Sin embargo, meses antes de terminar mi asignación, mi madre empeoró y regrese a México para pasar sus últimos días a su lado.

¿Algún mensaje que quieras enviar a nuestros lectores de Revista Gente Sinaloa?

Tus sueños no se hacen realidad por arte de magia, requiere disciplina, determinación y trabajo duro. Uno jamás debe olvidar la meta que se propone, porque en cualquier momento y cuando menos lo esperes se te presentará la oportunidad.

El mayor apoyo que puedes recibir en tu vida personal y profesional proviene de tu familia, sin ella todo lo que hagas será para ti mismo y caes en el egoísmo. Los valores que aprendes de tus padres y en tu casa es lo más importante que puedes traer contigo mismo a donde quiera que vayas, y eficientes en cualquier cultura.

 

Tampoco puedo decir que ya he alcanzado mi meta, y honestamente no quisiera nunca, porque lo que me mantiene activo es seguir caminando, pues las mejores experiencias que puedas adquirir en tu vida es a lo largo del camino, y la felicidad no se encuentra en llegar a la meta sino en disfrutar de cada detalle del sendero.

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