El agua micelar es un producto innovador en el que, gracias a las micelas que actúan como emulsionantes, permite que compuestos insolubles como el maquillaje se disuelvan con una solución acuosa. Este producto limpia en profundidad la piel a la vez que elimina los restos de maquillaje.

Se trata de uno de esos productos todo en uno pues limpia, tonifica e hidrata la piel, la mantiene agradable y flexible, sin dejarla seca ni grasosa. Lo que la hace perfecta para la molesta tarea de quitarse el maquillaje o cualquier residuo del rostro al final de un día cansado.

Puede usarse también durante el día para refrescar la cara, después de una sesión en el gimnasio, de un día de playa o cuando se note el rostro cansado, porque logra una sensación refrescante. Con un paso habrá conseguido desmaquillar y tonificar, con lo que el ritual de limpieza queda reducido a sólo pasar algodón.

Para utilizar el producto, se recomienda la aplicación con unos discos de algodón, porque ese material no irrita la piel. Se hace con pequeños toques, en lugar de arrastrarlo con el algodón por la cara.

Comparándola con los rutinarios métodos de limpieza del rostro, el agua micelar lleva todas las de ganar ya que por ejemplo, el agua del grifo por sí sola no se lleva la suciedad oleosoluble del rostro (el sebo). Por su parte, los jabones dejan un residuo alcalino, es decir con un pH muy superior al fisiológico de la piel, lo que no es muy aconsejable. En cuanto a las leches limpiadoras, si bien muchas de ellas arrastran todo tipo de suciedad, dejan un residuo ligeramente graso que dificulta la penetración del siguiente cosmético. Por último, los geles suelen llevar tensioactivos que resecan la piel, lo que no es recomendable cuando tratamos con pieles secas o sensibles.

Si no quieres comprar una, puedes hacerla. Teniendo en cuenta el cuidado al prepararla, a continuación te damos una fácil preparación de 100 ml de agua micelar:

  • 90 ml de agua de rosas.
  • 3 ml de aceite de ricino sulfatado. Necesitamos que sea sulfatado porque así conseguimos potenciar las bondades de nuestra agua micelar gracias a sus propiedades tensioactivas e hidrosolubles.
  • Vitamina E. En este caso, sólo se necesitan 20 gotitas.
  • 5 ml de aceite esencial de rosa mosqueta.
  • Un frasco de 150 ml vacío donde pondremos nuestra agua micelar. Es un tamaño muy práctico que también nos puede servir para llevar en el bolso.

Es muy sencillo, sólo tienes que mezclar todos los ingredientes en el frasco elegido y agitar, tan fácil como eso. Gracias al aceite de ricino sulfatado, todos los componentes van a quedar incorporados. Cuando se mezcle todo bien se va a notar que la mezcla adquiere un tono amarillento. Es normal y se debe precisamente a este último componente.

Para utilizar el agua debes de:

  • Agitar bien el frasco antes de dejar caer unas gotas en algodón.
  • Se aplica antes del maquillaje, y también para retirarlo, a última hora del día.

El agua micelar es un aliado en todo aspecto de la palabra, y sin duda un producto que no se debe ignorar.

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