Todas las personas vivas respiran, pero muy pocas de ellas viven realmente. Y es que la distancia entre efectuar una función fisiológica de forma mecánica y hasta inconsciente, y disfrutar del día a día es abismal. Tomar conciencia de ello es el primer paso para vivir en toda la extensión de la palabra.

#Observar todo

Mira y observa muy bien a tu alrededor. Observa a la gente, a la naturaleza. Disfruta de una puesta de sol y del arco iris después de la lluvia. El mundo está ahí para ti y es un regalo que sólo muy pocos se detienen a apreciar.

#Salir de la zona de confort

Por lo general, la vida fluye a nuestro alrededor mientras que nosotros somos ciegos a sus milagros, debido a una especie de armadura que creamos inconscientemente. Todo lo que pasa a nuestro alrededor no nos afecta ni para bien ni para mal: estamos sumidos en una indiferencia existencial. Esto se llama estar dentro de la zona de confort -y es muy difícil salir de ella-.

Para poder vivir plenamente es importante abrir esa coraza y permitirnos ser vulnerables, aunque sea un rato. Demostrar nuestras emociones es una parte importante, pues deja al descubierto nuestra personalidad y nos permite latir en sintonía con la vitalidad de nuestro día a día.

#Ser auténtico

Las tendencias y la publicidad a su alrededor dictan cómo deberíamos ser, qué usar, etc. Pero hay que tenerlo bien claro: tu fuerza radica en tus diferencias. No temas ser tú, de la forma en que te sientes en armonía. ¿Por qué empeñarse tanto para encajar si naciste para brillar?

#Prestar atención

Puede ser un tanto difícil prestar atención -parece que en estos últimos tiempos esto se ha convertido en una especie en extinción-. Estamos expuestos a tantos estímulos, que la mayoría de las veces es más fácil evadirse que enfocarse. Pero no te conviertas en un esclavo de estos estímulos: fija tus prioridades y dirige tu atención hacia ellas. Este cambio de actitud hará que tu vida se vuelva mucho más significativa.

#¡Disfrutar!

Sí, la vida a veces puede ser muy dura con sus problemas y complicaciones. Nuestras jornadas se llenan de tareas cotidianas que necesitamos completar. Pero a su vez, tenemos deseos secretos que no podemos cumplir y que terminan por despertar nuestra ansiedad.

Pero es posible divertirse mientras tanto. Ríe lo más que puedas, sal al sol, baila, salta, ¡haz lo que más te guste!

Vivir la vida a pleno es un objetivo que puede lograrse con voluntad y constancia. Es cuestión de cambiar el chip, probar este nuevo camino y avanzar paso a paso con firmeza.

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