Las relaciones de pareja son uno de los temas que están en nuestro discurso todo el tiempo. En los reuniones, en los eventos familiares, en las películas, en las historias del mundo del entretenimiento, en las discusiones con nuestros amigos y casi a todo lugar al que vamos, nuestra cotidianidad está inundada de historias, preguntas, consejos, contenidos e ideas acerca de las relaciones de pareja, el amor y el sexo.

En todas esas conversaciones cotidianas, existen varias creencias que escuchamos desde que somos pequeños. Frases que repiten nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros amigos y hasta las canciones. El amor es un sentimiento tan frecuente en nuestras vidas, que todos tenemos una definición de él, una opinión sobre qué es amar y qué no, una postura sobre qué hace que funcionen o se destruyan las relaciones de pareja.

Esas frases se repiten tanto que, como cultura, empezamos a asumirlas como “verdades sobre el amor” y se convierten en mandatos inexorables. Algunos de estos guiones se van modificando con el paso del tiempo y otros se mantienen a través de los siglos. Algunos de ellos son sanos y ayudan a las relaciones de pareja y otros tienen la particularidad de intentar mantener las relaciones a flote mientras que, paradójicamente, las van destruyendo.

#La ‘media naranja‘

Esta es una de las creencias más nocivas a la hora de entablar relaciones de pareja, ya que carga con la idea de que si no estamos en pareja estamos “incompletos”, por lo tanto necesitamos de alguien que nos ayude a ser felices, a estar completos.

Claro, es probable que encuentres una pareja, sin embargo, corres el gran riesgo de que poco a poco, a futuro, tu pareja no te “complete” realmente, pues esa es una tarea individual, la de lograr sentirnos completos.

No busques a tu media naranja, mejor busca otra naranja completa… ¡O un limón! No importa mientras que el otro sea un ser que se sienta completo.

#Todo el tiempo juntos

Pasar todo el tiempo con tu pareja es algo soñado. Estar juntos en todo momento y todo lugar es una idea que las novelas y las comedias románticas nos han vendido muy bien. Sin embargo, tiene varios riesgos como: ahogar a la pareja, empezar a perder nuestro contacto con nosotros mismos, nuestros gustos, nuestros pasatiempos y hasta nuestros amigos.

No ahogues el tiempo de tu pareja y, al mismo tiempo, también busca cosas para hacer en tu espacio libre o actividades que hagan sin la necesidad de la compañía de tu pareja. Estos espacios son fuentes poderosas de crecimiento y enriquecimiento también para el mundo de la pareja.

¿Alguna de estas creencias acompaña tu relación de pareja? Revísalas y pregúntate si pequeños cambios pueden mejorar tu relación.

#Seguiremos como cuando éramos novios

Esta es una de las ideas más románticas de las parejas cuando inician su convivencia luego del matrimonio o de tomar la decisión de compartir el mismo techo. La convivencia exige manejos de tiempo, dinero, comunicación y tolerancia muy diferentes a los que exige el noviazgo, por lo tanto es importante entender y prepararse para esta nueva etapa. Claro, si hay cosas sanas y enriquecedoras para mantener desde el noviazgo ¡bienvenidas! Enfócate también en incluir estos nuevos elementos a la convivencia y ten claridad en que las cosas cambiarán.

#Mi pareja satisface mis necesidades emocionales

El discurso de aquellos que se encuentran buscando pareja comúnmente es: “Necesito alguien que me haga compañía”, “alguien que me haga feliz”, “alguien que me lleve a soñar”, “alguien que me acaricie”. O cuando están en pareja, escuchamos frases como: “no puedo vivir sin él o ella”, “me muero si se va”.

Estas frases son altamente románticas y se escuchan muy bonitas. Pero, además de su belleza y poesía, se ejerce una presión tóxica al poner en nuestra pareja la responsabilidad de la satisfacción de nuestras necesidades, alimentando un ambiente de expectativas no cumplidas, sin contar el poder que perdemos como individuos y, al mismo tiempo, correr el riesgo de hacer que el otro se canse o simplemente no se sienta seguro de asumir esa responsabilidad.

#Soy tuyo – tuya

Esta creencia es también muy romántica y al mismo tiempo puede ser hasta sexy. El peligro de ésta es que puede atraer a la relación ideas de posesión y límites a la libertad psicológica, emocional y corporal del otro. Esta es la creencia popular, por ejemplo, que sustenta los celos y esas dinámicas machistas que limitan la acción de la pareja.

No eres dueño o dueña de tu pareja. Eres un acompañante de su cotidianidad con quien has creado una mitología y muchos acuerdos de convivencia. Basta con confiar en que los cumpla, de ahí en adelante, es responsabilidad de él o ella. Mas no eres dueño o dueña de su cuerpo, su proyecto de vida o su forma de ser.

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