El trastorno del espectro autista (TEA) es una discapacidad compleja del desarrollo; los signos suelen aparecer durante la primera infancia y afectan la capacidad de una persona para comunicarse e interactuar con los demás. TEA se define por un cierto conjunto de comportamientos y es una “condición del espectro” que afecta a los individuos de manera diferente y en diversos grados. Dentro de la concienciación, debemos tener en cuenta a la persona con este trastorno, de cómo se integra a la sociedad. Es por ello que es de suma importancia que las personas externas comprendan los elementos básicos del autismo con el fin de lograr una mejor inserción social.

1. Ante todo, soy una persona.

El autismo representa sólo un aspecto de su personalidad, y no lo define como persona. Limitándolos a ser reconocidos sólo como personas “autistas” pueden establecer bajas expectativas de esa persona para con sus metas a futuro o crecimiento personal.

2. Mis percepciones sensoriales están alteradas.

La integración sensorial es, posiblemente, el aspecto más difícil de entender en el autismo. Significa que las imágenes, sonidos, olores, gustos y texturas del día a día que posiblemente tú no notes, son estímulos fuertes (inclusive dolorosos) para las personas con autismo.

3. Recuerda distinguir entre “no quiero” y “no puedo”.

El lenguaje receptivo y expresivo, así como el vocabulario, pueden representar grandes retos para aquellos con el trastorno. No se trata de que no presten atención a las instrucciones, sino de la dificultad para comprenderlas, precisamente por la gran cantidad de estímulos a los que están expuestos.

4. Soy un pensador concreto.

Esto significa que interpretan el lenguaje muy literalmente. Se aconseja evitar las frases idiomáticas, los juegos de palabras, los matices, el doble sentido, las inferencias, las metáforas, las alusiones y el sarcasmo.

5. Ten paciencia con mi escaso vocabulario.

Presentan ecolalia: repetición de ciertas palabras o frases que alguien más dice, pero es posible que no conozcan las palabras para describir sus sentimientos. Debido a esto, el lenguaje corporal, retraimiento, agitación u otras señales son importantes reconocerlas.

6. Me oriento visualmente cuando el lenguaje me es difícil.

Es importante mostrarle a la persona con autismo cómo hacer algo y no sólo decírselo. Asimismo, es esencial la repetición, ésta les ayuda a aprender lo desconocido. Un cronograma visual representa una extraordinaria herramienta para aliviar el estrés de tener que recordar lo que sigue. Esta representación gráfica es de suma ayuda para la transición entre actividades.

7. Concéntrate en lo que puedo hacer, en vez de mirar lo que no puedo.

Evitar las críticas, elogiar y mejorar las fortalezas y talentos. Como todo ser humano, es difícil que las personas con autismo aprendan en un entorno de críticas, aunque sean “constructivas”.

8. Necesito ayuda con las interacciones sociales.

Aunque parezca que no quieren relacionarse socialmente, a las personas con autismo, se les dificulta iniciar una conversación o unirse a un juego. Si las demás personas participan en esta inclusión será más fácil. Para ellos es complicado leer expresiones faciales, el lenguaje corporal o las emociones de los demás.

9. Identifica los factores detonantes de mis estallidos.

Contempla que los cambios radicales de humor suceden porque uno o varios de sus sentidos se han sobresaturado.

10. Quiéreme sin condiciones, en especial si eres miembro de mi familia.

Ver el autismo de la persona como una habilidad diferente en lugar de percibirla como una discapacidad.

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