Los niños de hoy ya no disfrutan tanto de juegos como “las escondidillas”, “basta” o “la traes”, los cuales desataban risas, incentivaban su imaginación, o bien, los hacían moverse por toda la casa. En lugar de ello, ahora pasan horas frente al televisor o la Tablet y a veces es necesario fomentar la creatividad de los pequeños de otras maneras.

Los beneficios de impulsar la imaginación y la creatividad son esenciales y sus resultados se reflejarán en la capacidad para resolver problemas, adaptarse a cambios, su desempeño en la cultura y los deportes, en áreas como la ciencia, las relaciones interpersonales y la forma de manejar sus sentimientos.

Más libertad

Estudios de la Universidad de Pensilvania sugieren que, para desarrollar esta habilidad, es cuestión de darles más libertad y de ofrecer nuevas alternativas más atractivas, dinámicas mediante las cuales puedan explorar sus habilidades, generar nuevas ideas y, por supuesto, divertirse, siempre y cuando cuenten con una guía que los apoye.

A continuación te compartimos diez consejos para fomentar la creatividad en tus hijos y sacar todo su potencial.

#Dales tiempo y espacio. Son los principales recursos para la expresión creativa. Los niños necesitan un espacio propio para hacer y deshacer sin temor, y en el cual puedan encontrar los materiales que necesitan. El tiempo es clave, puesto que necesitan de él para estructurar y desarrollar sus juegos.

#La libertad es clave. Como padre debes poner normas para mantener las cosas en orden, pero deja que experimenten y, por más que estés tentado, no intentes “perfeccionar” sus juegos o creaciones. Respeta su mundo y las reglas que crearon.

#No juzgar ni catalogar sus ideas. No hay propuestas malas o incorrectas. Deja que te sorprendan con sus ocurrencias. Es muy importante cuidar el lenguaje que utilizas, jamás digas “así no se hace”; mejor opta por frases como “si eso no funciona, prueba otra cosa, seguro encontrarás la respuesta”.

#Promover el aprendizaje a prueba y error. Muéstrales que es normal equivocarse poniéndote a ti mismo como ejemplo. Déjalos cometer errores para que aprendan por su cuenta, tratar de solucionarles todo puede perjudicarlos.

#Muestra cómo aprecias la innovación y la creatividad. Háblales de tus cantantes favoritos o explícales por qué te gusta la pintura que está colgada en la sala. Haz que tus hijos vean que valoras la creatividad y lo que ella puede generar.

#Menos juguetes y más material. En lugar de comprar juguetes prefabricados, proporciónales material para que hagan sus creaciones. Cambia los muñecos de la última película animada por pinturas, brillantina y crayones. Permite que generen sus propias historias y personajes.

#Limita los incentivos. La idea es que los niños se sientan motivados para hacer todo esto sin tener que ofrecer algo a cambio. El premio es la diversión.

#Haz énfasis en el proceso, no sólo en el resultado. El producto final es importante, pero recuérdales que el proceso es igual o más valioso. Pregúntales si se divirtieron, qué parte les gustó más y por qué. No hay nada de malo en colgar sus dibujos en el refrigerador, este tipo de reconocimiento es importante para ellos.

#Haz tú las preguntas. Así como ellos te lanzan todo tipo de preguntas, hazlo tú también para ver cómo trabaja su imaginación y conocerlos mejor. Las preguntas abiertas dejan mucho lugar para la imaginación como: ¿qué dirían los árboles si pudieran hablar? Preguntas imaginativas llevan a respuestas imaginativas.

#Menos pantallas y más libros. Ya sea para colorear o leer juntos. Es importante que dejen a un lado la Tablet y desarrollen un gusto por la lectura y la expresión creativa.

Al implementar estas ideas cuando interactúes con tus hijos, seguramente comenzarás a llevarte gratas sorpresas. Recuerda que en tus pequeños existe un gran potencial con el cual pueden transformar nuestro mundo, por sencilla que te parezca su propuesta en un inicio, tal y como lo han hecho algunos de estos personajes: Robert Patch, cuyo dibujo realizado a los seis años de edad, resultó en la patente del diseño de un camión de volteo transformable de juguete; o Louise Braille, quien a sus 15 años inventó el sistema de escritura y lectura táctil para ciegos que sigue vigente, sin imaginarse lo relevante que sería en la historia de la humanidad.

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