XXX: Ámsterdam a nivel de calle

XXX: Ámsterdam a nivel de calle

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En este texto quiero mostrar otra forma de ver mis viajes, hacer un experimento y si a ustedes queridos dos lectores no le parece, volveremos al tradicional relato viajero.

En mi mente siempre viajan dos formas de hacer las imágenes, el lado turista y este lado único de ver las calles y su gente, en esta última forma es donde más disfruto, donde más aprendo, donde más absorbo el verdadero latir de los corazones de la multitud que hace de las calles el mejor recuerdo que puedo capturar.

Con sólo llegar al aeropuerto de Schiphol notarás la gran diferencia que hay de otros lugares en el primer mundo, con el primer mundo del primer mundo, todo con educación y orden, pero eso puede cambiar en torno vas ingresando a las calles.

En el subterráneo del aeropuerto encuentras un tren que por 8 euros te lleva a Ámsterdam central, una terminal muy bella exactamente en el corazón de la ciudad, las calles parecen estar diseñadas tomando en cuanta la ubicación de la estación ferroviaria y de ahí, se desprenden sus famosas vías fluviales, pero de eso no hablaremos en este texto, porque ya tengo ansias de saborear las capturas de tan visitada ciudad.

En los últimos años esta localidad ha tenido un incremento exponencial de turistas y la verdad es que es un excelente lugar para visitar pero esto ha pasado de ser un buen negocio, a un molesto día a día para los oriundos que en bicicleta  se mueven a toda velocidad y con malas maneras exigen el paso a los despistados turistas que intentamos hacer la foto perfecta que alguien mas ya plasmó.

Posiblemente dos noches sean suficientes para la ciudad del distrito rojo y sus ya muy famosas vitrinas de trabajadoras sexuales, pero ese no será el tema de este texto porque lo que les quiero mostrar mis dos queridos lectores (la editora y mi copy) es el potencial que cada ciudad tiene para mostrarnos a sus personajes, esos que se mezclan entre los turistas que desquiciadamente posan para su selfie con el cual abarrotaran sus cuentas de instagram y ni siquiera se percatan de su presencia, ellos son los protagonistas de este escrito.

Con atención podremos ver a los muchos trabajadores, los transeúntes mal encarados, los rincones olvidados, los objetos arrinconados en la vía publica, los anuncios y vendimias en el mercado, ese pequeño Street Art; en el viaje me gusta detenerme a observar, muchas veces sin capturar, sintetizar la escena y buscar un solo cuadro… no pido más.

Pero en este proceso quiero vivir el momento. Hoy veo más preocupadas a muchas personas por alimentar sus redes sociales, que el recuerdo que se creará en nuestra memoria. Y de esta manera no vivimos lo que vivimos, lo fotografiamos. Hay que vencer a nuestro viajero sombrío que quiere tomar 10.000 fotos en una semana.

Es por eso cuando hice mi repaso de fotografías me topé con estas imágenes de Ámsterdam que no tiene pies ni cabeza en un articulo de viajes, me inspiró mostrarles que en esta ciudad mi comportamiento de viajero-pasajero se tornó en una visión de lo que mi corazón y mi sentidos vivieron en una ciudad asediada por turistas donde las luces rojas y los humos verdes de los coffee shops llaman a miles de almas a diario a sus costosas avenidas entre canales y tulipanes.

Agradeceré sus comentarios si es este formato aceptable para usted o prefiere ver lo que podrá encontrar en cualquier guía de turista, eso que le indican tiene que visitar, eso que tiene que mirar, eso que debe de fotografiar.

Por: Pascual Rico

Fotógrafo

Tel. 667 712 2060

www.pascualrico.com

PascualPhoto

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Escribeme: parapascual@mac.com