Un nuevo ser…

Un nuevo ser…

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Por: Lic. Olga Beatriz Pérez Berrelleza

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”                                                                                 2 corintios 5:17

Estamos pronto a cerrar un año más y viene a la memoria cuando iniciamos con nuevas expectativas, la ilusión de hacer cambios y la motivación por hacerlo día con día con la convicción de que todo lo que nos proponemos como metas las vamos a lograr.

Normalmente en esos propósitos vienen los más comunes como bajar de peso, ser disciplinados y ordenados, ser más productivos en el trabajo, dedicar más tiempo a la familia, comer mejor, ayudar a los más necesitados, etc., la lista es a veces interminable y yo siempre les he aconsejado que lo más sano es hacer metas a corto, largo y mediano plazo para poder hacerlo de manera más sencilla y relajada, pero el tema de hoy no es este sino el de la lista que tenemos al iniciar cada año y dentro de todos esos propósitos está el ser mejores personas y encontrar el equilibrio que necesitamos en lo físico, emocional y espiritual.

¿Qué sucede con esos propósitos cuando nos acercamos a fin de año? En realidad los primeros meses nos esforzamos y logramos algunos, lo que tienen que ver la mayoría de las veces con los cambios externos, por ejemplo, tengo dos amigas que quiero mucho y admiro por su tenacidad y disciplina y lograron este año cambiar de hábitos y bajar de peso luciendo espectaculares y hermosas aún más de lo que ya lo eran, eso las llevó a tener más energía y entusiasmo teniendo mejores resultados en su trabajo y en la administración de su tiempo. Así como ellas podemos ver muchos ejemplos de personas que logran sus metas pero qué pasa cuando estás a solas contigo y te das cuenta que sigues con los mismos temores, con las mismas angustias, que las preocupaciones te desgastan, que soltar cargas y sonreírle a la vida no es tan sencillo, que confiar en las personas ya no es una opción y que sólo tú sabes lo difícil que puede ser estar tal vez físicamente fuerte o no, pero emocional y espiritualmente totalmente perdidos.

Estando en una reunión escuché una frase de un gran amigo y excelente ser humano que admiro en lo personal y como profesional y que sin pretender dar una lección de espiritualidad o religión me encantó porque es la verdad de todo ser humano: “Si quieres funcionar correctamente ven conmigo (él es terapeuta) pero si quieres ser feliz (y yo agrego equilibrado en todas las áreas de tu vida) acércate a Dios. Y si logramos que esa frase nos haga ruido en nuestro interior tenemos casi resuelto nuestro problema, cada quien sabe que elegir pero al final en esta frase está la solución a este tema que nos cuesta tanto, el cambiar lo que no nos gusta de nosotros, que se puede que no resulte tan fácil pero que si nos lo proponemos nos permitirá ser ese nuevo ser que anhelamos; libres, felices, decididos, sin cargar ni ataduras, plenos, realizados.

Así que no nos preocupemos si todavía no podemos lograr el equilibrio que deseamos ya que cada día es una nueva oportunidad y no importa el tiempo en que empecemos lo verdaderamente importante es empezar, por lo que te comparto unas cuantas herramientas que sin ser una regla a seguir pueden dar claridad de cómo empezar con nuestra transformación.

1.- Si la manera de conducirte no te funciona cambia los métodos y al hablar de cambiar de métodos son mayormente nuestros pensamientos más que nuestras acciones, reemplaza, siempre reemplaza un pensamiento negativo por uno positivo y esa sensación de angustia se desvanecerá, sobre todo es muy importante tener claro que las cosas que no están a nuestro alcance cambiarlas y/o simplemente soltarlas, son cargas que no nos corresponden.

2.- Las experiencias dolorosas son oportunidades de crecer y sacar lo bueno de nosotros y cualquiera que sea esta experiencia: pérdida de una persona querida, ruptura de una relación, la separación de un amigo muy querido, perder un año escolar, perder el empleo, una enfermedad, etc., toda experiencia dolorosa es el momento de saber todo lo bueno que hay en nosotros porque sacamos fuerzas desde nuestro interior y cambiamos esa adversidad en calma y si no lo crees piensa cuando has estado en esos momentos qué ha hecho que te levantes, la respuesta es .

3.- Si tus propósitos y lo que haces actualmente no te llena, haz cambios poco a poco pero positivos, cada uno sabemos dónde estamos en este momento y si somos felices en ese lugar y con lo que estamos haciendo, si estamos bien continuemos así pero si no, empecemos a movernos porque lo más grave es mantenernos estáticos donde no estamos bien ni somos totalmente funcionales y mucho menos felices.

4.- No te muevas ni cambies si no cierras ciclos es tan importante cerrar ciclos para iniciar otro, si no lo haces arrastras contigo lo que traes en tu pasado y tu presente no puede ser claro, tranquilo y con expectativas de éxito. No importa el cambio que quieras hacer se deben cerrar ciclos.

Por supuesto hay muchas herramientas más pero solo mencioné algunas que creo nos pueden ayudar a cerrar este año y pensar en iniciar el próximo con buena actitud para lograr ser ese nuevo ser al que siempre queremos llegar; físicamente sanos y fuertes, emocionalmente equilibrados y espiritualmente plenos.

Por: Lic. Olga Beatriz Pérez Berrelleza

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