Silencio, por favor

Silencio, por favor

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Les comparto este mes mi reflexión sobre el silencio y la necesidad de experimentarlo. Actualmente hay una tendencia a evitar los silencios, la ansiedad se presenta cada vez más, sobre todo en los jóvenes e inunda de ruidos su atmosfera. Las personas buscamos huir de nosotros mismos perdiéndonos en ruidos mentales, acústicos, visuales, vivimos en un mundo mega informado, súper activo, interconectado y digitalizado cada día más.

Con los años y a raíz de mi profesión, descubro que experimentar el silencio es necesario y saludable, incluso nuestro interior lo pide a gritos pero intentamos socavar ese alarido que emite el espíritu con distracciones fatuas e innecesarias. La vida externa nos roba la vida natural, la esencia de libertad se diluye en el consumismo y caemos una y otra vez en su falacia, y en la del materialismo y la imagen; no es que sea malo verse bien o tener cosas lindas, el problema es que sean el fin y no los medios.

Vivir es un arte, como decía el finado escritor español José Luis Sampedro y vivir con calidad implica silencios para reflexionar, para meditar, para orar. Se nos ha dado la vida para vivirla desde nuestros elementos naturales, no con las herramientas del exterior, ellas son los medios pero el fin es encontrarme a mí mismo, saber quién soy. Nuestra finalidad es realizarnos en lo que nos apasiona y nos hace más humanos, creciendo para correlacionarnos con los demás en los mejores términos de bondad, de alegría, de contacto con la naturaleza y nuestra esencia divina enlazada a Nuestro Creador Absoluto, en quien realmente encontraremos la paz y la tranquilidad que anhelamos.

Lo curioso es que entre más fuentes de conexión manejamos, más solos estamos. Creemos que estos medios de comunicación nos salvan de la soledad, que entre más ruido habrá más felicidad y entre más movimiento tendremos más popularidad, sin embargo, ni la frustración ni los miedos se van; interesante sería detenernos a pensar qué realmente estamos buscando y a dónde queremos llegar.

Tengo entendido que el desasosiego es algo natural y el presente parece que nos picara y buscamos evadirlo a toda costa, también sé que el caos es el estado natural del cerebro por eso tener calma le apacigua y mejora nuestra salud. Las emociones se convierten en una montaña rusa junto a los pensamientos y serenarlos no es tarea fácil, de ahí la importancia de la práctica y la disciplina del silencio. Sumemos que hoy en día queremos todo al instante, perfecto, estamos llenos de expectativas, entonces, ¿qué pasa si no es así? Generamos inquietud además de toda la soledad y frustración acumuladas resumiendo que nuestra vida es triste y la de los demás es mejor que la nuestra. ¿Y se dan cuenta que es en aparatos que no tienen vida en los cuales depositamos nuestra felicidad? Autos, ropas, celulares, casas, aparatos electrónicos, tecnología de punta… ¿y qué nos producen? ¡Ruido! ¡Competitividad! Ansiedad de no conseguir la producción o los estándares establecidos, de ¡no ganar lo suficiente! ¿Nos hemos puesto a pensar en esto?

El ruido es agresivo, violento, intimidante, porque cuando conocemos el silencio el placer de vivirlo reconforta, ¡necesitamos huir del ruido! Buscar a Nuestra Madre Naturaleza que nos rescata del caos, porque el silencio, mis estimados lectores, es en nuestros tiempos un lujo y una necesidad para todos los seres vivos de este planeta. Namaste.

Por: Paty Maytorena

Yoga Master

patymaytorena@hotmail.com

Cel. 6677 51-28-84

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