Por: Dra. Gema Lucero Sánchez Gutiérrez de Lara

Hola, me gustaría despedir el año revisando uno de los propósitos más comunes cuando comienza el año, y sí, por cursi que suene, sigue encabezando la lista “encontrar el amor” o tal vez conservarlo o pasar al siguiente nivel si ya se tiene algún tiempo en una relación estable.

Y si lees bien el título, notarás que no estoy hablando de si las relaciones a distancia son buenas o malas, sino más bien de que tanto se adaptan a la personalidad y necesidades de cada quien.

Resulta que hay trabajos como los de los náuticos, marinos, trabajadores de las plataformas petroleras, entre otros, que requieren que la persona abandone su lugar de residencia de manera temporal y cíclica para poder desempeñar sus labores. Esto genera largas ausencias y relaciones en la que la mitad o la mayor parte del tiempo se está separado. Para el que se va se supone es más llevadero porque pasa la mayor parte del tiempo trabajando, pero también la zozobra de contar con la fidelidad y el respeto de quien se queda. 

Se requieren ciertos aspectos emocionales y de madurez mínimos; como la “constancia objetal” aprendida desde la temprana infancia de que cuando los objetos desaparecen de tu campo visual siguen existiendo y aunque suena como algo muy burdo, es básico para mantener una relación a distancia. No generar un apego inseguro, es decir, no depender de tu pareja para cualquier tipo de actividad, como ir a las compras, a cenar, a las fiestas, a los viajes (para las parejas, incluso aunque vivan juntas, lo más sano es disfrutar de este tipo de experiencias, aunque sea de vez en cuando de manera individual o con otros grupos de amigos), ser capaces de tomar decisiones sin tener que contar con el parecer de la otra persona, tener una adecuada autoestima y autoimagen.

Suponiendo que no habías planeado con antelación esta situación y tu relación regular se convierte en una relación a distancia o que estás pensando en comenzar una relación con alguien a quien de antemano sabes que no vas a ver con la frecuencia que deseas, aquí te presento estos pros y contras para que tomes en cuenta.

Los Pros

El evitar la convivencia diaria te genera expectativas, ilusión y cierto grado de idealización sano, no se piensa o no se les da relevancia a los defectos de la otra persona (como el dejar destapada la pasta de dientes, salpicar la taza del escusado o los ronquidos), se genera expectativa para el momento del reencuentro y el cortejo es más intenso ya que hay que esforzarse por mantener el interés de la otra persona, se tienen más detalles como llamadas, mensajes melosos, besos virtuales, un poco como el amor de antaño donde se usaba conquistar por medio de cartas. Se hace una selección cuidadosa de algunas experiencias que se desee realizar en conjunto, como ciertos lugares que visitar, ciertos platillos que comer y ciertas sorpresas que se le quiera dar al otro.

El enfocarse más en las virtudes que en los defectos porque literalmente “no hay tiempo que perder” y se genera además el deseo, pero como es tanta la emoción de volver a estar juntos, que es muy probable que la agenda no se pueda cumplir por completo, pero la alegría de estar juntos provoca que ambos tengas vidas independientes y que su historia de amor sea una “antología” de momentos, tanto románticos como experiencias sexuales más intensas.

Los Contras

El motivo de estar juntos debe ser muy claro y puede variar desde la atracción, el solo deseo carnal, un aprecio real y algo que para una persona es adecuado para la otra no tanto y debe haber un acuerdo y un equilibrio.

Hay que tomar en cuenta también la ausencia de uno de los dos en fechas importantes y que el no llegar a acuerdos de la frecuencia con la que serán los encuentros puede generar roces.

Otro de los contras puede ser una vida sexual menor de la esperada para la edad de la pareja por la distancia, el riesgo de infidelidad por este motivo, pero para mantener viva la llama se puede recurrir al “sexting” (mensajes de texto eróticos), llamadas o videollamadas con ese mismo fin. Y finalmente que cualquiera de los dos decida que quiere algo diferente o se enganchen con alguien “que le quede más cerca”.

Es importante recordar que, en este mes de fiestas, hay que llegar a acuerdos de dónde se va a pasar cada fecha, si los dos juntos o cada quien con sus familiares y otros seres queridos, pero sobretodo que sea sin resentimientos.

¡Que pasen una feliz Navidad, un excelente fin de año y espero me lean en 2019 con un excelente ánimo! Yo soy la Dra. Lucero Sánchez, médico especialista en psiquiatría y recuerden que “la salud comienza en la mente”.

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