¿Qué hay detrás del enojo?

¿Qué hay detrás del enojo?

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Este mes celebramos a papá, al hombre le toca jugar un rol difícil, ser fuerte y estar siempre bien para dar seguridad a la familia. Nuestra cultura nos ha enseñado desde hace muchas generaciones que el hombre no debe llorar porque es signo de debilidad, está mal enojarse y tampoco se nos permite estar tristes.

Las emociones son contagiosas porque si un ser querido está llorando, me duele su dolor y hasta puedo también llorar, lo mismo sucede con la tristeza y el enojo. Cuántas veces nos hemos topado en la calle con alguien que está enojado, nos trata mal, nuestro estado de ánimo cambia y nos enojamos, ese es un ejemplo sencillo de cómo nos afecta el estado de ánimo de otras personas.

En el proceso de duelo invitamos a las personas a que abracen sus emociones, es decir, que se permitan sentirlas, si estás triste, está bien; si lloras, está bien, y si estás enojado, vive tu enojo siempre y cuando no te lastimes ni lastimes a un tercero.

En el proceso de duelo por un hijo, el hombre y la mujer viven su duelo de diferente manera; las mujeres tenemos permiso de llorar y expresar nuestros sentimientos y creemos que cuando lloramos estamos mal, y el hombre reprime sus emociones, se ve fuerte y pensamos que está muy bien.

Les quiero compartir un cuento de Jorge Bucay que habla sobre las emociones, de cómo las emociones se esconden.

LA TRISTEZA Y LA FURIA

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta.

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.

Había una vez un estanque maravilloso. Era la laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente. Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.

La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida, sin saber por qué, se bañó rápidamente y más rápidamente aún salió del agua.

Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró.

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza, y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

Del libro “Cuentos para Pensar”, de Jorge Bucay.

Invito a hombres y mujeres se regalen un tiempo e identifiquen qué hay detrás de su enojo, puede ser entre otras cosas, miedo o tristeza. Vívela y libérala, tu enojo desaparecerá.

Hasta pronto y que la alegría abrace sus corazones.

Por: Yvonne Bulnes

Tanatóloga

yvonnerosadecristal@gmail.com

Grupos de ayuda mutua

Alejandra Renacer

Tanatóloga Yvonne Bulnes