Nos despertamos diariamente con un cheque de 24 horas de 60 minutos. Y cada minuto es de 60 segundos. Por lo que cada día tenemos, para nosotros solos, 86,400 segundos. Ricos y pobres, jóvenes y viejos, sanos y enfermos, cuerdos y locos: todos tenemos nuestro cheque diario por 86,400 segundos para gastar. ¿Estás consciente de esto? Si tu respuesta es sí, entonces conoces el arte de vivir.

Si piensas que “tiempos traen tiempos” lamento decirte: estás en un error fatal. Tú tienes que crear los tiempos que quieres, que debes y que necesitas vivir. Nadie te puede dar más tiempo. Ni un solo segundo. ¿Y cuáles son los tiempos que debes construir? Hoy te propongo que agendes todos los días lo siguiente:

Tiempo para ti: Ese es el más importante de todos, porque si tú no estás bien, no te va a salir bien nada de lo que hagas. Es el tiempo para descansar, para alimentarte y hasta para ir al baño. Tiempo para divertirte, el tiempo para soñar y en ocasiones, también debes darte el tiempo para llorar y sacar tus penas y vivir tus duelos. No seas de los que lleva puntual a la agencia a servicio el auto, pero no se te toma una hora al año para hacerse un chequeo médico, ir al festival de su hijo, estar en actividades o competencias con él, o ser de los que celebra un aniversario de bodas días después porque no hay tiempo. Y seguro tú conoces más de un caso donde esta actitud ha resultado en un desenlace fatal.

Tiempo para las personas a quienes realmente importas: ¿Qué tiempo le dedicas a tus hijos, a tus padres, a tu pareja? Analiza qué transmites y qué ven en ti en esos minutos al día en los que te ve tu familia: ¿Ven alegría, entusiasmo y una sonrisa? ¿O ven frustración, enojo, cansancio y hartazgo? Y esto que ven, ¿qué tan relacionado está con la cantidad de tiempo que dedicas a ti? ¿Porqué te autocastigas o boicoteas?, ¿para qué? Si lo haces para dar seguridad y felicidad a los demás, lamento informarte que la realidad no es así. Les estás dejando carencias afectivas que se convertirán en muchos casos en vacíos existenciales.

Tiempo para tu desempeño laboral y profesional: Pregúntate si eres puntual con la hora de entrada y salida de tu trabajo, con tus citas y reuniones, con las horas y fechas en las que debes entregar tus reportes y también con el tiempo que dedicas a capacitarte permanentemente, porque la competencia cada vez será más fuerte.

Tiempo para perdonar y para perdonarte a ti mismo: Date cuenta que en muchas ocasiones tu enojo no es más que una frustración derivada de tu incapacidad de perdonarte por algo que hiciste o dejaste de hacer. Por la discusión con tus hijos, por no darles lo que según les hace falta, cuando en la mayoría de los casos la realidad, es que a ti fue a quien le hizo falta. Frustración por estar con la persona que no deseas, por no tener el trabajo o sueldo que quieres. O por darte cuenta que estas ahí porque no has hecho lo suficiente para modificar todas estas cargas. Todos tenemos esos momentos y son inevitables, pero tienes que estar alerta para darte cuenta que entre más rápido te perdones a ti mismo, tu vida será mucho mejor. Principalmente si tomas acciones.

No es cierto que seas el arquitecto de tu propio destino. Cuando mucho serás el albañil. Y tendrás que pagar cada ladrillo con el que lo construyes. Cuentas, como todos, con 86,400 segundos cada día para hacer que la obra de tu vida avance. Pregúntate a dónde la quieres llevar y qué tienes que hacer para llevarla hasta allá y pon manos a la obra. Recuerda: la vida es bella. Pero tienes que generarte el tiempo para poder disfrutar de su belleza. Si no eres tú, ¿quién? Si no es aquí, ¿dónde? Y, sobre todo, si no es ahora, ¿cuándo?

 

Por: Psic. Clínica Erendira Paz

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