¿Qué esperabas?… ¡Cambia tu vida!

¿Qué esperabas?… ¡Cambia tu vida!

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¡Llegó la Navidad! Qué tiempo tan hermoso para celebrar, reunirse con la familia y amigos, darnos el tiempo para buscar el regalo ideal para las personas especiales, llenarnos del amor de Dios y compartirlo con los demás, perdonar, olvidar, continuar dejando atrás heridas y recuerdos que nos dañan y limpiando el corazón para seguir adelante, intentando cada día ser la mejor versión de nosotros mismos y luchar porque nuestro mundo sea el anhelado.

Recibir el Año Nuevo con optimismo y con toda la energía que será mejor que el que estamos dejando atrás. Aprender de las experiencias vividas para caminar seguros que de las caídas nos pudimos levantar, que del dolor nos fortalecimos y de los errores construimos verdades que nos animan a dar aliento a los demás siendo ejemplo de que la vida sigue y con ella nosotros.

Pero este artículo es diferente porque es un reto nuevo, ya no de hacer la lista de propósitos que tenemos para el año que está por llegar, sino a cambiar radicalmente de lo que somos a algo mucho mejor y la invitación es porque lo podemos lograr con buenos hábitos y conocimiento de quienes somos, reconociendo nuestras debilidades pero sobre todo nuestras fortalezas, dones y talentos.

Para empezar a cambiar necesitamos orden y disciplina, esfuerzo y perseverancia que nos llevará al triunfo y para eso lo principal es dormir bien, que nuestro descanso sea físico, mental, emocional y espiritual porque es la fuerza esencial para que funcionemos adecuadamente. Si tenemos problemas para dormir debemos ya buscar alternativas que nos ayuden a conciliar el sueño y descansar aconsejando que si son naturales mejor. No temas consultar a un médico y pedir ayuda.

Come con responsabilidad, no por antojo ni ansiedad y sé que es difícil reconocer cuando comemos por solo hacerlo o para satisfacer una necesidad, así que antes de comer cualquier cosa solo preguntémonos si realmente tenemos hambre. Es importante y válido que en alguna ocasión nos demos un capricho para consentirnos pero también debe ser sólo una vez a la semana.

Libérate de las quejas y cárgate de palabras positivas. Una enseñanza que acabo de recibir de un buen amigo es “equilibrio diario”, agradecer más quejarnos menos hasta lograr que nuestra balanza personal esté equilibrada o el lado de la gratitud por encima de la queja. No tengas miedo decir te quiero, estás muy linda, te necesito, eres importante para mi, soy hermosa o guapo, soy excelente, etc., una mente positiva hace tu día en un 90% mucho mejor.

Lee un libro. Leer es el mejor hábito de las personas sabias e inteligentes, si podemos leer un libro a la semana o en quince días, relajarás tu mente, te llenarás de conocimiento y no tendrás tiempo de angustiarte o preocuparte por cosas que simplemente la vida se encargará de resolver.

Sé sencillo para vivir. Esto requiere de un gran esfuerzo rodeados de tantos estímulos exteriores que nos dicen que entre más tenemos más somos y más felices estaremos y no es así, en la simplicidad y sencillez está la estabilidad de la vida por lo que es mejor que tengamos lo necesario para vivir cómodamente y lo demás echarlo fuera, a vaciar el  clóset y el corazón de lo que no necesitamos para llenarlo de lo que nos hará vivir tranquilos y ligeros.

No olvides que la diversión es una herramienta necesaria acompañada de menos tecnología. Volvamos a disfrutar de momentos felices con personas agradables el mayor tiempo posible para alimentar el alma y el espíritu. Estoy segura que con estos hábitos no sólo comenzaremos el año bien sino que viviremos años de vida con calidad.

Dios les conceda amor en esta Navidad y todos los días de su vida y que el año por venir sea lleno de bendiciones y éxitos abundantes.

“Corro hacia la meta, con los ojos puestos en el premio de la vocación celestial, quiero decir, de la llamada de Dios en Cristo Jesús.”

Filipenses 3:14

Por: Lic. Olga Beatriz Pérez Berrelleza

Olga Beatriz Pérez Berrelleza

@olguitabpb