Por Pascual Rico

La fascinante tentación de la Ciudad Luz es deslumbrante, difícil de no caer en sus encantos y aunque sus elevados costos nos hieran, pagaremos una y cien veces más el precio de recorrer sus hermosas calles y sentir ese viento hechicero con olor a  pain au chocolat, tomar café en una mañana por la Rue Saint Dominique; al fondo esa estructura de metal guardiana de la ciudad que indivisiblemente representa a la ciudad romance, abarrotada de turistas al medio día y de jóvenes enamorados por la noche que se reúnen con copas de vino a ver el espectáculo tintinando de luz con los recuerdos de historias y novelas más conocidas del mundo; los personajes que parecieran que aún están en el café Los Dos Molinos en Montmartre, donde cuesta arriba da la sensación que el fantasma de Vincent van Gogh viviera para vernos a los miles de turistas que paseamos su estrechas calles donde soñamos que le inspiramos su próxima obra maestra.

Un día no es suficiente, tres días no son suficientes, una semana no es suficiente… es que no sé si vivir ahí sea suficiente, uno quisiera creer que los parisinos adoran su ciudad y la verdad es que así es. Evidentemente ellos la disfrutan y la viven con todas las dificultades de estar en ella que, como muchas otras, viven el tráfico del día a día y de convivir con toda la gente que los visita al año, pues si bien ya no es la ciudad más visitada del mundo, lo fue por muchos años. Hoy lugares más económicos le han ganado ese puesto.

“París es un cliché…

tendrás que averiguar por tu propio pie el porqué es la ciudad más fotogénica.”

Verano, otoño, hojas secas, árboles de colores, cielos grises y azules, música, arte, calles hermosas, belleza por donde estés… esto es París, la ciudad romance no hay ninguna otra ciudad igual en el mundo, pero todas las ciudades del mundo tienen algo de París. ¿No me crees? Basta con señalar a una gran dama de Paris: Lady Liberty.

Quien esté aquí y no experimente el romance, la libertad, la revolución, la soledad y la excitación de los sentidos, es alguien que sólo ha pasado por este planeta sin darse cuenta que la existencia está en cada momento en el cual puedes disfrutar el aire helado y el sonido de las hojas en tu cuerpo, la brisa en tu cara y la fuerza de la vida en tu corazón.

Estará de más decir que si te sobran unos euros, la ciudad de la moda tiene para todos los presupuestos: boutiques locales y las grandes marcas mundiales, los souvenirs y los productos chinos. Los bolsos de imitación ya no están en las calles con los nigerianos como hace algunos años.

Debo admitir que me equivoqué, antes de visitarla por primera vez llegué con todos los prejuicios que se tiene de la ciudad, pero hoy en día con nuevas generaciones de parisinos las formas han cambiado y por hoy los parisinos son educados, muy atentos y hacen lo mejor por ayudar. No sé por quéme han dicho lo contrario, a cada quien le va en la fiesta diferente…

Esta ciudad te invita a visitarla una y todas las veces que puedas… la he recorrido a pie, desde la Place de la Concorde hasta l’Arc de Triomphe y Trocadero, el barrio Latino, el Sena, y no he visto nada desagradable, simplemente es amor a primera vista.

“Siglos le ha costado a esta urbe ser la ciudad que es hoy y por eso,

París es París…”

Esta ciudad se encuentra en el circuito turístico de cualquier persona. Sin dudarlo está en el imaginario del mundo y por ello es una ciudad que es muy fácil visitar. Está al alcance de los viajeros principiantes y también de los más avanzados, cuentas con una infraestructura turística ideal para aquellos que la visitan por primera vez y también puedes perderte en lo local y no ver lo que los guías quieren que veas porque simplemente es inagotable. Como ya mencioné anteriormente, el tiempo no es suficiente, siempre nos ofrecerá algo distinto, podrías hacer un viaje por distrito en cada ocasión y encontrarías un París diferente para cuando regreses empezar donde te quedaste.

Las actividades van desde las visitas turísticas guiadas, los turistas a pie con oriundos que voluntariamente se ofrecen para ayudarte a descubrir su barrio a cambio de practicar el idioma del visitante, hasta llegar a Euro Disney, y si tu plan es visitar las decenas de famosa atracciones turísticas no te decepcionará, pero debes de guardar un buen tiempo para perderte en lo privado, en lo auténtico, allá donde el turista no va por falta de tiempo, por temor a enamorarse de lo profundo de París.

Para mí las ciudades tienen energía, fuerza que generan vibración y emoción en diferentes niveles y para mí, hasta hoy, sólo dos ciudades tienen esa conexión con mi interior; una de ellas es Paris.

Si llegaste hasta esta parte del texto y aun no estás empalagado de París eres de los míos, de los que París nos flechó desde que pusimos un pie en su suelo. Notarás que París es mi ciudad favorita y no dejaré pasar la oportunidad de iniciar mi colaboración con la revista Gente Sinaloa, sin darle esta prioridad en el mes más loco, tan loco como la ciudad del amor.

Foto y texto por: Pascual Rico

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