No te olvides de mí

No te olvides de mí

COMPARTIR

Soy el fruto del amor de papá y mamá, soy tan indefenso que sin los cuidados de ellos no podría sobrevivir, pero sólo mi presencia es la confirmación del milagro de la vida, la perfección, del amor y de la existencia de Dios.

Poco a poco voy descubriendo mis manos, las veo y observo cómo pueden tocar objetos, casi todo me lo llevo a la boca para sentirlo, reconozco la voz de mamá y papá y no puedo evitar expresar mi emoción de felicidad. A través del llanto expreso mis necesidades, si tengo hambre, sueño o dolor. Empiezo a descubrir el mundo, todo me asombra, cuando me baño quiero tocar el agua, jugar con ella, me relaja. Salgo a la calle y observo todo lo que está a mí alrededor con mucha atención.

Pasan unos meses y comienzo a voltearme, luego a sentarme, gatear, caminar y correr. Mis papás me tienen que cuidar más porque me puedo golpear, caer o lastimar aunque eso es inevitable. Tendré que caerme muchas veces pero me levantaré llorando para que mi madre me abrace.

Lo que más me gusta es jugar, brincar, correr, mojarme con la lluvia, jugar con el lodo pero muchas veces no me dejan porque me ensucio y me puedo enfermar. Puedo estar feliz casi todo el tiempo sin preocupaciones, vivo el momento y no guardo resentimientos. Si me peleo con mis hermanos o amigos, en cuestión de segundos ya volvimos a estar juntos planeando alguna travesura.

Me van educando para que me porte bien, coma con la boca cerrada, sea ordenado, estudioso para que algún día sea una persona exitosa con una carrera, un buen sueldo y una familia. Pero en el transcurso de mi desarrollo me enseñan a tener miedo, inseguridad porque quieren que sea perfecto, que si no soy bueno en la escuela soy burro, si tiro un vaso de leche en la mesa soy torpe y con muchos pequeños detalles, se va dañando mi autoestima.

Pareciera que crecer es llenarte de esos objetivos, tener muchas responsabilidades y de olvidarte de ser feliz con lo que tienes y con quienes están a tu alrededor.

No te olvides de mí, de tu niño interior donde reside la esencia del Ser humano, de la perfección, de la sabiduría y del amor. No te olvides de mí quien ve el mundo con amor.

No te olvides de mí quien se sorprende con las caricias del viento, con las ramas y la sombra de un árbol, con un camino de hormigas trabajando, con los colores de la naturaleza,  con la lluvia, con la luna, con una puesta de sol, con el mar  y simplemente con estar vivo.

No te olvides de mí quien te recuerda que cada día es una aventura, que no importa quien seas, te invita a jugar.

No te olvides de mí quien te abraza con sólo una mirada y con una sonrisa te derrite y transformo tu día.

La pérdida de la infancia cambia nuestra vida, pero no es necesario perderla para ser un adulto maduro y responsable. Muchas veces cuando estamos pasando por un momento difícil, quisiéramos volvernos niños.

Que tu niño interior te abrace cada día y te permita ver el mundo, la vida y a la gente como lo ven los niños.

¡Permítete sentir todo el amor que hay en ti para que lo compartas y no te olvides de amar, de sonreír, de disfrutar, y de vivir! Feliz Día del Niño, te abrazo desde mi niña.

Por: Yvonne Bulnes

Tanatóloga

yvonnerosadecristal@gmail.com

Grupos de ayuda mutua

Alejandra Renacer

Tanatóloga Yvonne Bulnes