No estás deprimido, estás distraido

No estás deprimido, estás distraido

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“Distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro, alma y espíritu…  entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.”

Facundo Cabral escribió uno de los poemas que quizá describa más correctamente la situación de la vida moderna “No estás deprimido, estás distraído”. La tristeza es una epidemia con la que muchos se han acostumbrado a vivir, es común mirar alrededor y darnos cuenta de que son pocas las personas que se confiesan ser felices. No es de sorprender que más de 350 millones de personas alrededor del mundo sufren algún grado de depresión, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Pero, ¿qué está provocando esta epidemia?

El pasar muchas horas al día actualizando Facebook o Instagram, mandando mensajes en conversaciones interminables en WhatsApp o haciendo maratones de películas y series podrían explicar por qué no somos felices. Un estudio realizado en el Reino Unido reveló que las cinco redes sociales más famosas, Facebook, Instagram, YouTube, Twitter y Snapchat, generan depresión, ansiedad, problemas de sueño e inseguridad entre sus usuarios, siendo Instagram y Snapchat las más perjudiciales para la salud metal. Ambas se enfocan directamente con la imagen, en donde la mayoría de los usuarios se genera expectativas pocos realistas de lo que debería ser su vida en aspectos como imagen corporal, trabajo y éxito.

Los servicios digitales ofrecen la ilusión de compañía sin el compromiso de una amistad real, ya que se reemplazan las relaciones reales por la interacción en redes sociales, generando aislamiento al excluirse del resto de sus vidas. También frustración y depresión al no poder alcanzar las expectativas esperadas.

Esto no quiere decir que las redes sociales sean completamente perjudiciales, es el uso desmedido que se les da ya que éstas jamás podrán reemplazar la interacción real, el reírse a carcajadas frente a otro, llorar en el hombro de un amigo, o simplemente platicar de tu día con alguien que esté escuchando atenta y empáticamente lo que dices. Por eso Facundo decía “estás distraído”, distraído de la vida que te rodea y quizá es momento de desconectarse para volverse a conectar con el mundo real.