La chef culiacanense Lorena Valenzuela Zazueta, de 27 años, formó parte de la selección olímpica de artes culinarias en tres ocasiones, obteniendo preseas de bronce y plata. Te compartimos su inspiradora historia.

“De carácter curioso, siempre he creído que el mundo es demasiado grande para permanecer en el mismo lugar todo el tiempo, es por eso que con el apoyo de mis padres a los 18 años me mudé a la ciudad de Puebla para estudiar gastronomía en una de las mejores y más reconocidas escuelas de México, el Instituto Culinario de México.

“Bien dijo mi papá, aprendí a amar a Dios en tierra ajena. El vivir cuatro años sola me hizo fuerte e independiente. Durante mi carrera formé parte de la sociedad estudiantil por un año, tiempo después formé parte de la selección olímpica de artes culinarias, misma que representa a México en las mejores y más grandes competencias de cocina en el mundo;mi primera experiencia fue en cuarto semestre, “El reto de jóvenes chefs”, en donde fui a competir a Las Vegas, Nevada, obteniendo el tercer lugar a nivel continental; la segunda fue casi dos años después.

“La segunda, una de las tres competencias más importantes en la industria, “La Copa Mundial de Gastronomía”, en Luxemburgo, en donde iba como repostera del equipo junior mexicano, que son estudiantes de cocina con un máximo de 23 años; imaginemos la magnitud e importancia de un mundial de fútbol pero trasladado a la cocina, compitiendo con aproximadamente 54 países de diferentes partes del mundo, obtuvimos orgullosamente medalla de bronce y plata en las dos diferentes categorías en las que participamos.

“Durante mi carrera realicé prácticas en diferentes hoteles y restaurantes de todo México, como Culiacán, Puerto Vallarta, Cancún, Mérida, entre otros. Me gradué con uno de los mejores promedios y con una mención honorífica por mi desempeño estudiantil.

“Al terminar mi carrera me fui a San Sebastián, España al restaurante “Mugaritz”; sexto mejor del mundo en la lista “San Pellegrino” en ese año y con dos estrellas Michelin. Fui jefa de repostería a las dos semanas de entrar en la brigada; fui seleccionada como la asistente del jefe de creatividad en donde nos encargábamos de crear y desarrollar platillos durante el transcurso de la temporada con productos de la estación, que luego se bajaban a la cocina de servicio para servirse a los comensales que nos visitaban de todas partes del mundo. Dicho puesto me permitió pasar por todas las brigadas o “estaciones” de cocina como entrantes, pescados y carnes, josper, fritos, huerta, incluso hasta comida de personal.

“Conformé parte del equipo de investigación y desarrollo formado por 14 de 45 aspirantes. A su vez, realicé un master en alta gastronomía en el Basque Culinary Center, una de las mejores escuelas de Europa.

“Al terminar, me fui un año a trabajar a Estados Unidos, al Resort “St. Regis” en Aspen, Colorado, donde comencé en cocina salada, en el área de desayunos y terminé en el área de repostería.

“Justo unos meses antes de terminar mi año en Estados Unidos, el coach de la selección olímpica nacional de artes culinarias me extendió la invitación para de nuevo formar parte del mundial de cocina, pero ahora como equipo profesional, que son chefs titulados mayores de 23 años. No lo pensé dos veces, pues dicha categoría es mucho más difícil que las demás, te miden con la vara más alta y te enfrentas a los mejores de la industria. Entrené con mi equipo un aproximado de diez meses con jornadas dentro de cocina de entre 18 e incluso 24 horas a medida que la fecha de la competencia se acercaba. Fui como la capitana de repostería del equipo nacional y creé de mi autoría el 100% de los postres con los que competimos. Después de cuatro arduos días de competencia, obtuvimos medalla de bronce, quedando por encima de potencias como Alemania, Luxemburgo, Tailandia, Eslovaquia, Lituania, Eslovenia, España, Islandia, entre otros.

“Ahora, habiendo terminado esta experiencia, estoy ansiosa por buscar nuevos retos y aventuras que me hagan cada vez mejor y una más preparada profesionista. Buscando siempre la mejora constante, el crecimiento continuo y sin olvidar nunca orgullosamente de donde soy”.

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