Las herencias en la familia

Las herencias en la familia

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Uno de los principales motivos de discusión en las familias, e incluso de la ruptura familiar, está vinculado a la herencia recibida por parte de los padres y la obligación que esta conlleva a entenderse, negociar y decidir entre los familiares del difunto, pero sobre todo, a que los problemas familiares no salpiquen a este proceso complejo que está acompañado de muchas emociones encontradas.

Lo esperado es que en torno a la herencia entre hermanos surjan complicaciones, algunas de estas complicaciones están relacionadas con los aspectos burocráticos, económicos y legales, que suponen una tediosa labor por parte de los familiares. Pero curiosamente no son estos los aspectos los que más riesgos implican, ninguna familia se ha roto por “papeles” aunque entre sus explicaciones incluyan este argumento.

Ahora ¿quiénes son los herederos a falta de testamento?

• Si el fallecido tiene hijos, su herencia se divide entre todos ellos a partes iguales.

• Si alguno de los hijos ha muerto antes que el padre, hay que diferenciar:

• Si este hijo tenía a su vez descendencia, les corresponde a éstos por partes iguales lo que le tocara a su padre o madre.

• Si el hijo fallecido no tenía descendencia, la herencia se divide sólo entre los hijos que estén vivos a la muerte del padre o madre.

• Si el fallecido estaba casado, a su cónyuge le corresponde sólo el usufructo de un tercio de la herencia. Además, como es natural,  le corresponde la mitad de los bienes que sean gananciales, porque esos bienes son ya en vida de los dos, a partes iguales.

Si no tiene hijos, el orden es el siguiente:

• A sus padres, por partes iguales si viven los dos, o si sólo vive uno, todo a él. Si no hay padres pero sí abuelos o ascendientes más lejanos, a éstos. En este caso al viudo le corresponde el usufructo de la mitad de la herencia.

• Si no viven sus padres ni tiene ascendientes de ningún tipo, el viudo o viuda será el único heredero.

• Si no viven sus padres ni tiene cónyuge en el momento de su muerte: a sus hermanos e hijos de sus hermanos, y a falta de éstos a sus tíos, y si no tiene hermanos ni tíos, a sus primos carnales, sobrinos-nietos y tíos-abuelos, si le han sobrevivido. Sólo si no tiene ninguno de los parientes antes citados, en definitiva, si muere sin testamento y sin parientes, hereda el Estado.

Si no se ha hecho testamento, hay que formalizar lo que se denomina una ‘declaración de herederos’, que es un documento público que define quiénes son los parientes con derecho a la herencia según las reglas antes vistas y que se hace ante notario.