La hermosa tarea de dar tu vida por alguien

La hermosa tarea de dar tu vida por alguien

COMPARTIR

Algo fuerte el título a simple vista pero lo que más me gusta es iniciar con la reflexión de la cita bíblica. En estos tiempos es una necesidad imperante para la sociedad tener el tiempo para rescatar valores, principios, buenos modales, las reglas de urbanidad, la tolerancia y la paciencia para poder hacer el proceso de sanearla y volver a tener el ambiente que tanto añoramos pero que tan poco comprometidos estamos para iniciar y lograrlo.

Corremos tanto, nos agobiamos y desgastamos cada día de tal manera que si apenas nos queda aliento para hablar y tomarnos unos minutos para ver como están esas personas que más amamos y que tanto descuidamos y si no, meditemos un poco en esto.

Nos permitimos observar, criticar, opinar y hasta querer resolver la vida de los demás como si fuera nuestra misión pero a las personas a quienes más debemos poner atención los hacemos a un lado porque creemos o bien, la mayoría de los padres de familia creen, que satisfaciendo sus necesidades físicas y materiales van a suplir el tiempo de calidad que los hijos necesitan, el afecto que no le han dado y la capacidad para ayudarlos a resolver los conflictos propios de su edad. Permitimos que esos niños crezcan solos, sean adolescentes que se encierran en sí mismos y busquen el apoyo de otros compañeros que adolecen al igual y de lo mismo casi siempre, para luego convertirse en jóvenes tal vez responsables pero sin el más mínimo sentido de respeto por los demás, carentes de buenas costumbres y sobre todo vacíos emocionalmente.

Es triste escuchar a las nuevas generaciones de papás e hijos con vocabularios ofensivos e indecorosos ya sin respeto alguno por las personas que están a su alrededor y ante la mirada de asombro de algunos en lugar de apenarse pretenden hacerlos sentir anticuados o fuera de moda por conservar buenos modales de comportamiento y respeto.

Y esta reflexión se trata precisamente de tener la capacidad y responsabilidad de ya no quejarnos de una sociedad carente de todo si son los padres de familia los que no ponen las bases firmes de educación, obediencia, respeto, amor, confianza y buenos modales para la sana convivencia, porque es ahí donde se forman los seres humanos que nos encontramos día con día y de los que tanto nos quejamos.

La familia es prioridad antes que cualquier otra responsabilidad externa que tengamos por eso se tiene que gobernar con eficiencia enseñando siempre con el ejemplo porque los padres son la luz de sus hijos y en ningún momento se deben convertir en oscuridad para ellos.

Este tema es para cada persona que puede dejar todo a un lado para ir por ese hijo, por ese hermano, compañero de trabajo, amiga o amigo que por circunstancias de la vida se han estancado o perdido, para el que puede con toda la confianza y amor dejar las noventa y nueve ovejas a un lado e ir por la oveja que está perdida.

¿Cómo lo podemos hacer? Recuérdales la importancia de que se reencuentren con ellos mismos y se reconozcan, que descubran, si es necesario contigo, el valor de la vida y el propósito que ellos tienen, alentarlos a crecer en lo que son buenos para hacer, porque todos tenemos potenciales, virtudes y habilidades, también impulsarlos a vivir nuevas experiencias alentándolos a que se salgan de la cotidianidad y monotonía que la vida o ellos mismos se imponen, pero sobre todo, a que amen la vida y la vivan al máximo porque cada día es una única oportunidad para ser mejores personas y felices.

Por: Lic. Olga Beatriz Pérez Berrelleza

Olga Beatriz Pérez Berrelleza

@olguitabpb