Entrevista realizada al Obispo de la diócesis de Culiacán, Jonás Guerrero Corona, con el tema: “La Navidad y Año Nuevo”. Jonás Guerrero se ordenó como sacerdote el 5 de junio de 1976, fue nombrado obispo auxiliar de la Ciudad de México el 29 de enero de 2000 por el Papa Juan Pablo II, el cardenal Norberto Rivera lo nombró obispo auxiliar para la Sexta Vicaria Episcopal de la Arquidiócesis Primada de México el 4 de marzo del mismo año y el 18 de marzo de 2011 fue nombrado obispo de la diócesis de Culiacán.

(HM): Como cristianos, ¿cuál es el significado de la Navidad?

(JG): Celebrar la Navidad es recordar que estamos festejando el nacimiento de Jesús, el que da sentido a la vida, el que hace la historia de salvación y para nosotros es un acontecimiento. Como tal, procede del latín nativǐtas, que significa ‘nacimiento’.

Para nosotros los católicos, valores como la solidaridad, la unión, el amor, la paz y la esperanza son propios de esta época de Navidad, donde festejamos el nacimiento del niño Jesús.

(HM): ¿Qué es la Esperanza?

(JG): En nuestra fe católica, la esperanza es una persona, es Jesús, por él, con él y en él. Es la certeza de que hay algo nuevo, y eso nuevo es Jesús, que viene a dar sentido a la vida, trasformar al hombre, viene a hacer la historia de salvación, por eso el evangelio de la noche de Navidad es muy preciso, por ejemplo, Lucas, capítulo 2: “No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para ustedes y para todo el pueblo, les ha nacido hoy en la ciudad de David, un salvador que es el mesías, el salvador, eso les servirá de señal, encontraran un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.

(HM): ¿Cuál es su recomendación para pasar una bonita Navidad?

(JG): Hablar, vivir con autenticidad, y no perder de vista que estamos celebrando el nacimiento de quien viene a hacerlo todo nuevo, la Navidad puede unir a la familia, la motiva, se reencuentra y hay una cercanía, es una familia que por su fe se reconstruye, y lo importante, es no perder el punto focal, el nacimiento de Jesús, un nuevo camino y una nueva manera de amar como Jesús.

Cuando Dios reina, el hombre llega a Dios por su luz a la verdad, al amor, al dialogo, a la comprensión, a la búsqueda de lo trascendente desde Cristo. Sabemos que llega la luz de Cristo porque llegan los valores del reino de Dios, porque el hombre en Cristo tiene consciencia de ser hijo de Dios, hermano de todos, templo vivo de Dios al Espíritu Santo; tiene la luz de Dios y los criterios de Dios.

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