La enfermedad de estar ocupado

La enfermedad de estar ocupado

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Hace algunos días me encontré con unos muy buenos amigos. Me detuve para preguntarles qué tal les iba y saber cómo estaban sus familias. Pusieron los ojos en blanco, hacen una inhalación profunda y casi como en coro todos contestan: “Estoy muy ocupada…”, “muy ocupado…”, “demasiadas cosas por hacer”. Poco después me encontré con otro amigo y le pregunté qué tal estaba. De nuevo con el mismo tono, la misma respuesta: “Estoy muy ocupado, tengo mucho que hacer”. Se le notaba cansado, incluso exhausto, con una sonrisa en su rostro, pero sin ese brillo en los ojos de felicidad.

Hablas con tu esposo o novio y las respuestas también son estoy ocupado, en junta, mucho trabajo. Me di a la tarea de preguntar en los grupos de WhatsApp cómo están, y todos con las mismas respuestas, estoy ocupado, mucho trabajo, no hay tiempo de nada, amiga. Esto me llevo a observar a los niños y escuchar los comentarios de las mamás al salir del colegio y en los chats de las escuelas de mis hijos y ¡vaya cruel realidad!, los niños también están ocupados, tienen que ir a la escuela, hacer tarea, ir a clases de baile, de canto, karate, gimnasia, ajedrez, natación etc., etc. Los hábitos destructivos comienzan pronto, muy pronto y una gran obsesión porque nuestros hijos sean todólogos, menos niños.

¿Por qué se lo hacemos a nuestros hijos?, ¿cuándo se nos olvidó que somos seres humanos y no “haceres” humanos? ¿Qué pasó con el mundo en el que los niños se ensuciaban con lodo, donde hacían verdaderas travesuras con su ingenio? ¿Tenemos que quererlos tanto como para sobrecargarlos de tareas y hacerles sentir tan estresados como nosotros?

Esta enfermedad de estar “ocupado” es básicamente destructiva para nuestra salud y bienestar mental y emocional. Debilita la capacidad de concentrarnos completamente en quienes más queremos y nos separa de convertirnos en el tipo de sociedad que tan desesperadamente clamamos.

Dime que recuerdas que sigues siendo un ser humano, no sólo un “hacer” humano. Dime que eres algo más que una máquina completando tareas.

Lo único que sé es que estamos perdiendo la capacidad de vivir una vida plena. Necesitamos una relación diferente con el trabajo y la tecnología. Sabemos lo que queremos: una vida con significado, sentido de humanidad y una existencia justa. No es sólo tener cosas. Queremos ser completamente humanos.

Siempre soy prisionera de la esperanza, pero me pregunto si estamos dispuestos a reflexionar sobre cómo hacerlo y sobre cómo vivir de otra manera. De alguna forma, necesitamos un modelo diferente de reorganización individual, social, familiar y humanitaria.

Por: Psic. Clínica Erendira Paz

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