La cultura de escasez

La cultura de escasez

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Por: Manuel Sañudo

“Es deseable ser rico, pues es un medio que mejora nuestra capacidad de servir. Al ser prósperos podemos servir a nuestro prójimo. Siempre debemos apartar una parte de nuestros ingresos para ayudar a los más necesitados”

– Frase Judía

Si no tenemos abundancia, lo primero que debemos hacer es aceptar que tenemos mentalidad de pobre, de escasez, y una programación contraria a lo que queremos, que es la riqueza – pues ¿quién no quiere riqueza? De este modo,  iniciaremos el proceso de cambio, aceptándonos como somos, y que somos responsables de cómo vivimos la vida.

Existe una cultura subconsciente, heredada de siglos, puesto que recibimos el 50% de los pensamientos de nuestros progenitores antes de nacer, y eso está comprobado científicamente. Veamos lo que un grupo de expertos, que trabajó en un profundo estudio, encontró las causas de que los latinoamericanos tengamos la mentalidad más pobre, en comparación con otros países del mundo. Los científicos encontraron cuatro orígenes principales:

1) Principios religiosos. La gran mayoría de los latinoamericanos son creyentes católicos. En la religión católica se habla de que los ricos no son bienvenidos al Reino de los Cielos, por eso todos prefieren ser pobres para poder entrar al Reino de Dios, pero sucede que se le ha dado un erróneo significado a esas expresiones. Incluso, hay una frase que dice que “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de Dios”. No obstante, Jesucristo hablaba de ser prósperos y de amarnos los unos a los otros, y si tú eres rico vas a poder ayudar a más gente que necesite de ti. Los judíos son los únicos en el mundo que aceptan que el dinero compra vida, y esto les viene desde la segunda guerra mundial, en donde los asesinaban, pero aquel que tenía dinero podía salvar a más personas. Por eso creen en que el dinero sí compra vida.

2) Creencias culturales. La gente pobre tiene envidia de los ricos, porque se siente inferior y cree no merecerse la riqueza. Somos envidiosos, no somos dados a aplaudir a un rico, y mucho menos a felicitarlo. Criticamos a todos los ricos como malosos y satanizamos la ambición; siendo que la ambición, bien entendida, como un deseo natural en el hombre, es un gran motor para conseguir cosas, entre ellas el dinero.

3) Preceptos históricos. Repasando la historia, la herencia de nuestros antepasados, de nuestra ideología ancestral, se encontró que cuando los europeos llegaron a América, empezaron a quitarles a los nativos sus riquezas, oro y joyas; y aquel que se oponía, le terminaban violando a su mujer e hijas, las asesinaban y por último también al jefe de familia. Lo que produjo que los nativos escondieran sus pertenencias, su oro y demás posesiones, y esto los llevó a la desgracia por muchos años. Por lo tanto, esto se ha traído a la cultura latinoamericana, de que el dinero, el oro, la riqueza, representa tragedia, desgracia o la muerte.

4) Paradigmas sociales. La sociedad latinoamericana enseña que los ricos son malos y que la ambición es mala también; no empero, el ser ambicioso, en los EE.UU, y en muchos países europeos, es un halago, pero en los latinos equivale a ser pecador.

Finalmente, los expertos que hicieron el citado estudio señalaron que siete de cada diez personas latinoamericanas tienen miedo al dinero. En conclusión, el problema de nuestra cultura de pobreza es totalmente mental.

Revisemos nuestros pensamientos y paradigmas, en ellos están las raíces de lo que pensamos y hacemos.

Manuel Sañudo Gastélum

Coach y Consultor

Sitio: www.manuelsanudocoach.com.mx

Correo: manuel@entusiastika.com