Es curioso como en la actualidad muchas personas nos preocupamos por temas y cuestiones urbanísticas, los recursos naturales y el medio ambiente. Parece que ya todos nos estamos tomando enserio esto de que las ciudades tienen un límite de crecimiento y que al pasar de los años las poblaciones crecen de una forma acelerada ocasionando desabasto en recursos y alimentos.

El urbanismo puede ser un tema nuevo para muchos, pero ya hace tiempo que había personas que se encargaban de estudiar las dinámicas de las ciudades y la vida que éstas adquieren con su pobladores, en ocasiones a muchos se nos olvida que las ciudades están vivas gracias a la gran cantidad de habitantes que se mueven dentro de ella, así como también las dinámicas que se realizan.

Nuestra bella ciudad de Culiacán no se queda atrás en este interesante tema, pues ha sufrido diferentes transformaciones que sus habitantes han resentido, incluso las dinámicas de ésta han cambiado radicalmente.

En tiempos lejanos el centro de la ciudad era, en su mayoría, de uso habitacional, las plazas y los espacios habitados del centro se volvían vivibles y confortables para muchos de sus habitantes. Conforme pasaron los años esta particularidad ha cambiado drásticamente, y sus habitantes centrales fueron desplazándose a los alrededores y periferias de la misma, teniendo como consecuencia que el primer cuadro de la ciudad tomara un rol de bienes y servicios, convirtiéndose así en un lugar de paso.

Algunas de las recomendaciones para mejorar la movilidad, la sostenibilidad y el uso racional de los recursos en las ciudades, tomando en cuentas las nuevas tendencias de movilidad, es el uso de transporte colectivo para reducir los vehículos particulares, ya que en su gran mayoría estos mueven de uno a dos usuarios por unidad motora teniendo un costo ambiental elevado y aumentando los tiempos en traslados al encontrarse más vehículos circulando por la ciudad.

Por otro lado, y tomando en cuenta al peatón (quien por cierto, en la escala de preferencia de la movilidad ocupa el lugar número uno), es necesaria la aplicación de calles peatonales que conduzcan a los usuarios, les proporcionen seguridad, un microclima confortable, facilidades de desplazamiento para usuarios sin importan sus condiciones o edad. Este tipo de buenas prácticas han tenido gran éxito en las grandes ciudades, como lo ha sido el centro histórico de la CDMX y Broadway en Times Square.

Las zonas peatonales llevan implícitos dos mensajes importantes. El primero es uno de inclusión, pues sus protagonistas son las personas, y no los automóviles. El segundo es un mensaje más simbólico, el estético, porque las zonas peatonales dan la oportunidad de contemplar con tiempo y paciencia la belleza de las ciudades.

Actualmente, personas especializadas en la materia han hecho saber las necesidades de la ciudad y se han abierto foros e invitado a los ciudadanos de Culiacán a que expresen cuál es su Culiacán ideal, para esto se tomaron algunas acciones como el cierre de algunas calles, talleres para que los ciudadanos tengan una perspectiva sobre las calles totalmente caminable.

Los grandes investigadores del urbanismo nos han enseñado que las ciudades deben ser vivibles y placenteras para todos los que recorremos cada rincón de ellas, sin importar las condiciones y edad.

Por mencionar a algunos, Jan Gehl, arquitecto y consultor urbano, a través de sus investigaciones nos explica cómo es que las ciudades deben de ser diseñadas de acuerdo a las dinámicas de sus habitantes. Entre sus metodologías, estudia al espacio como un ente viviente, ya que éste tiene diferentes usos cada hora del día por personas de diferentes edades y capacidades.

Seguir y ver qué hacen las personas nos muestra cómo y qué usos le da cada ciudadano a los espacios, demostrando si estos funcionan de manera efectiva; cuáles son los obstáculos a los que se enfrentan peatones, usuarios de bicicletas y vehículos automotores.

De alguna manera indirecta ponernos en sus zapatos. Si la persona sufre de alguna discapacidad, tratar de recorrer los espacios que éste recorre para saber cómo lo hace y qué dificultades tiene durante dicho recorrido.

Todos vivimos cada espacio y es nuestra responsabilidad participar y tomar acciones que no sólo beneficien a unos cuantos.

Gil Peñalosa, por su parte, nos hace darnos cuenta cómo se deben diseñar espacios para todos sin importar la edad con una de sus metodologías 8-80 cities, donde nos muestra que si un niño de 8 años y un señor de 80 pueden desplazarse sin ninguna dificultad por las calles y avenidas, entonces quiere decir que tenemos una ciudad fenomenal.

Por: Julián Alfonso León Pérez

Licenciado en diseño urbano y del paisaje

julianleonp16@gmail.com

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