Una mesa se convierte en un entorno de reunión cuando los comensales están cómodos en ella. Si además de poner al milímetro hasta la última cucharita complementas la mesa de tu salón comedor con flores, algún detalle personal y una iluminación decorativa les estarás diciendo a tus invitados que te alegras de tenerlos en casa. En este artículo veremos cómo juntar las tres cosas para tener una mesa dedicada a los comensales.

Flores

Las flores ayudan a que nuestra mesa tenga un ambiente más festivo. Que no te frene la idea de que decorar con flores es caro o laborioso: las flores no tienen que exponerse en grandes centros confeccionados durante horas ni tienen que ser frescas (incluso puede que evites despertar alguna alergia).

Luz

La luz adecuada según la ocasión es clave para crear la atmósfera que deseas: una comida habitual con la familia, una cena romántica, una noche navideña o una reunión de terror piden una iluminación decorativa distinta.  Que la gente se reuniera alrededor de la hoguera no era casualidad. La luz atrae a las personas que, alumbradas por su calidez, sienten cobijo y comodidad.

Los manteles

Los manteles te permiten mezclar y combinar tus colores y texturas favoritas pensando en el ambiente que quieres crear alrededor de tu mesa. Además, puedes tener un mantel para cada ocasión; es una pieza económica que viste tu mesa para cada ocasión y que puedes combinar con la vajilla.

Obsequios

Un pequeño obsequio para llevarse a casa te convertirá en el anfitrión favorito entre tus amigos. Sobre todo si hay niños en la sala, querrán volver a aquella casa en la que siempre les espera alguna sorpresa.

La vajilla

Una forma de decorar una mesa de manera dinámica e informal es colocando los cubiertos en unos vasos bonitos frente a los platos. El comensal podrá elegir con los que se sienta más cómodo y verá la mesa hecha a su medida.

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