Tener un compañero en casa es una gran experiencia, no sólo nos da altas dosis de cariño, momentos de diversión y compañía, también nos ayuda a crecer como personas, a cuidar y ser cuidado, aprender de él o ella y enseñarle. Tener la responsabilidad de otro ser vivo que va a necesitar ciertos cuidados para estar bien y que tú también lo estés. Es una situación de reciprocidad continua.   

Hacer algunos cambios en el hogar para que sea un sitio amigable con la nueva mascota es muy importante y nos evitará muchos contratiempos o momentos indeseables.

La seguridad

Al igual que hacemos modificaciones para un hogar con niños, con las mascotas también es necesario tomar medidas de precaución. Cuando los animales son cachorros tienden a ser más curiosos o inclusive traviesos, lo que buscan es jugar, por lo que hay que considerar cerrar accesos a lugares que no queremos que visiten ya que pueden existir cosas peligrosas para ellos. Lo mismo ocurre con balcones, escaleras y ventanas, tenemos que considerar que son muy escurridizos algunas veces y es mejor mantenerlas cerradas para que no ocurran accidentes.

También hay que tener en cuenta que ellos trepan, saltan y eventualmente podrán alcanzar ciertos objetos, no es recomendable dejar telas colgando porque les llaman mucho la atención y podrían tumbar algo más al jalarla. A su vez, dejar comida en áreas que consideremos fuera de su alcance (realmente fuera de su alcance), para no encontrarnos con la sorpresa de que ha asaltado la mesa o barra de la cocina.

Espacio propio

Es importante que tenga su espacio y libertad de movimiento en la casa. Si no tiene un lugar fijo para dormir, no entenderá que tu cama no es suya, o el sillón de la sala o la canasta de ropa. Es un reto entrenarlo pero de esa forma él ya tendrá su lugar asignado —como el resto de la familia— donde podrá tener sus cosas y comprender que ahí debe dormir y comer.

De la misma forma la libertad de movimiento, debe poder ir a su camita y encontrar su plato de agua cuando quiera. Si hay acceso al jardín o patio o terraza, para evitar estar abriendo y cerrando podemos instalar puertas pequeñas que les permiten ir y venir a su antojo y tienen candado para cuando no estamos en casa.

Límites

Una vez que tenemos listo el tema de seguridad y el espacio propio, es bueno establecer límites, lo cual no quiere decir que se le quiere menos, sólo dejarle claro que hay zonas a las que no tiene acceso. Las rejas desmontables pueden ser de gran ayuda para eso, ya que comprenderá que habrá un lado de la reja de la que será dueño y donde pueda sentirse cómodo. Esto también permite mantenerlo vigilado y que se quede quieto cuando necesites tener el espacio libre, ya sea por visitas u otra situación.

Canasta de juguetes

Los cachorros buscarán divertirse; para que esta felicidad no la consigan a costa de tus muebles, consígueles juguetes para rascar y roer, en el caso de los gatos especialmente, así tu decoración estará segura. A los perros les atraen mucho los cojines de hule espuma y las patas de mesas y sillas de madera, son una tentación en la etapa de crecimiento. Puedes elaborar tú mismo algunos de sus juguetes para no gastar mucho.

También te recomendamos el uso de una canasta, que por una parte ayudará a que la casa no se vea tirada y haya un orden, además nuestra mascota sabrá cuál es el lugar de sus juguetes y se le puede entrenar para que vaya por ellos, así como para recogerlos.

Sus cosas limpias

La mejor manera de evitar que tu casa huela a perro es mantener sus cosas limpias. Su cama, sus juguetes, su tapete y sus platos deben estar siempre limpios, así como tienes tus cosas. Un buen tip para mantener la cama limpia es ponerle una funda de almohada para que la puedas lavar cada semana sin tener que hacer todo el show de lavar la cama completa.

Evita que los productos de limpieza que utilices sean tóxicos, evitará que el nuevo integrante de la familia enferme y si tienes niños será un acierto para ellos también. Apuesta por lo biodegradable y lo orgánico.

Una área designada para ir al baño

Si tienes jardín, es importante que tu perro sepa en qué zona del jardín debe de hacer para que no parezca campo minado. Si tu perro no tiene jardín pero hay un patio, una terraza, puedes usar uno de los tapetes de pasto artificial para que sepa cuál es el lugar donde debe de ir. Estos tapetes hay que lavarlos diario para evitar que huelan feo. Son muy prácticos y no se ven feos en la casa. Recuerda que nada de esto sustituye el paseo con el cual lo puedes educar a ir al baño fuera y recoger con una bolsita sus heces, pero igual tu perro siempre debe tener una área de la casa en la que sepa que sí puede hacer del baño en caso de que tu no estés o tenga una “emergencia” y no te pueda avisar.

Leave a comment