Por: Yvonne Bulnez                                                                                            Tanatóloga

Estimados lectores, estamos nuevamente por cerrar un año más para así, iniciar otro con nuevos proyectos. Durante este año seguramente tuvimos situaciones de diferente índole, momentos buenos, alegres, pero es inevitable tener también algunos de tristeza o preocupación.

La vida pasa tan rápido y siempre estamos tratando de salir adelante, nos preocupa el trabajo, la salud de algún ser querido, de las cosas necesarias para tener una vida lo más cómoda posible, pero si comprendemos que lo más importante, es la evolución de nuestra alma, viviríamos diferente.

Las adversidades son parte de nuestro crecimiento, pero cuando llega alguna, sentimos que el mundo se acaba, y no es así. Estos cambios en nuestra vida son los que nos hacen tomar consciencia y valorar lo más importante que es el amor.

Ante un problema, nos enojamos y muchas veces al primero que culpamos es a Dios por no habernos resuelto ese malestar o no haber curado a nuestro ser querido. Lo relacionamos con un castigo.

Este año fue un año muy difícil para mí y para mi familia. Somos cinco hermanos y uno de ellos enfermó de cáncer y en tres meses falleció. A pesar de su enfermedad, su dolor y su trascendencia hoy agradezco todo lo que viví.

Aprendimos que somos una familia muy unida porque siempre estamos cuando necesitamos algo.

También nos unió con muchas personas que han sido parte importante en nuestras vidas, que por los diferentes caminos que tomamos dejamos de vernos y de hablarnos por muchísimo tiempo, hoy hubo ese reencuentro.

Aprendimos a que no nos enseñaron a comunicarnos y a partir de hoy puedo decir: Te amo.

La incertidumbre de lo que va a pasar, cómo, cuándo, me enseñó a confiar y que no podíamos hacer otra cosa más que dar lo mejor de nosotros a través de los cuidados y nuestra compañía con todo nuestro amor.

A partir de un proceso tan difícil me preguntan que cómo es posible que pueda estar en paz y agradecida. Pareciera imposible, pero no.

Agradezco haberlo podido cuidar sus últimas semanas de vida. Su enfermedad nos unió como familia, resolvimos asuntos pendientes.

Agradezco la presencia de Dios en mi vida. Sus tiempos son perfectos y todo lo que vivimos es para acercarnos más a Él y con mucha humildad, agradecerle todo lo que vivimos para la evolución de nuestra alma y nuestro crecimiento espiritual.

Para cerrar este año 2018, ¿qué tienes que agradecer?

Deseando que cierres este año tomando todo lo aprendido para que el año que sigue, lo inicies con ese legado transformando día a día tu vida.

Un abrazo, hasta el próximo año.

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