Fernando Martínez Cueto: Joven director de orquesta

Fernando Martínez Cueto: Joven director de orquesta

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Por: Arturo Contreras

Cuando la dedicación, la disciplina y el talento se fusionan con la juventud, sin duda alguna, dan como resultado a jóvenes ejemplares, dignos de representar a Sinaloa en el mundo. Fernando Martínez Cueto, hijo de Fernando Martínez Corona y Andrea Cueto Serrano, nació en Guamúchil, Sinaloa un 20 de julio de 1997. Estudió la carrera técnica en clarinete y piano en el ISIC. Durante sus estudios encontró la oportunidad de viajar a la ciudad de México para continuar en la música. Dos años después logró entrar a la carrera de composición y dirección de orquesta con el maestro José Luis Castillo en Bellas Artes. Actualmente estudia composición con especialidad en dirección, en la Escuela de Música del INBA. Fernando a su corta edad ha tenido la oportunidad de dirigir grandes orquestas, que lo posicionan como uno de los directores más jóvenes.

En entrevista con Revista Gente Sinaloa Fernando nos comenta lo difícil que ha sido separarse de su familia para emprender su viaje en busca de su más grande sueño: Dirigir orquestas de talla internacional como la Filarmónica de Berlín, sin buscar la fama o el dinero, enfocándose en hacer música de calidad. También comentó que le encantaría algún día dirigir la OSSLA, aportar algo a su estado y dar la cara a nivel internacional.

¿Quién es Fernando Martínez Cueto?

Soy un joven que está en el camino para desempeñarse como músico profesional, una persona que le gusta pasar tiempo con su familia, que se entrega completamente a sus ideales.

¿Cómo decides hacer carrera en la música?

Empecé a los seis años a tocar guitarra, influenciado por mis padres, pero cuando cumplí los nueve entré a estudiar piano y canto coral. Sin embargo, estudiando piano desarrollé la idea de tocar en la orquesta sinfónica del estado, fue entonces que tomé el clarinete como pretexto para incursionar en la dirección, lo curioso que me gustó tanto el instrumento, que dejé un tiempo el piano para meterme de lleno en el clarinete y cuando terminé la carrera técnica en el ISIC ya tuve nivel para iniciar una licenciatura en la Orquesta Escuela Carlos Chávez, esto con el apoyo del FONCA.

¿Cómo llega la dirección a tu vida?

De los 12 a los 17 años empecé a dirigir. Primero como un juego, pues a esa edad cada año hacíamos un concierto didáctico, la verdad en ese tiempo no sabía nada, pero era muy interesante ver a un niño dirigiendo niños en la orquesta juvenil, donde poco a poco sin pensar en ello entraría el gusto por la dirección.

¿Cómo fue para ti el estar lejos de la familia y emprender tu viaje a otro lugar en busca de tu sueño?

Fue algo desgarrador haberme ido, porque en primer lugar me fui sin nada, no tenía recursos ni apoyo, siempre tuve el sueño de salir del país y de estudiar en una escuela de paga, pero cuando terminé la preparatoria hubo un colapso familiar muy fuerte, ya no tenía forma de salir de Culiacán, mucho menos de ir a la ciudad de México, por ello decidí estudiar aquí, sin embargo, salió la oportunidad de hacer una audición contra 15 clarinetistas, en donde gracias al esfuerzo que he venido desarrollando, logré quedarme con la beca que ofrece el Fonca y con ello la oportunidad de salir fuera del estado.

¿Cuál fue el apoyo y la reacción de tus padres cuando decides irte?

Mis papás siempre me han apoyado emocionalmente, no tenían la manera de apoyarme monetariamente porque simplemente no había los recursos. Ellos tenían mucho miedo, pues es algo que no conocen, de hecho, siempre fue la misma historia, el artista que es poco entendido con la familia, por ejemplo; el médico tiene que mantenerse estudiando, siempre en busca del conocimiento, en mi caso, yo siempre supe que tenía que estudiar y la mayor parte del tiempo me la paso estudiando, el problema con ellos es que se preguntaban qué tanto estudio, porque era una práctica constante.

¿Qué pasa cuando viajas a la Ciudad de México, cómo fue tu primera experiencia en la ciudad?

La ciudad te golpea, aquí en Sinaloa me sentía realizado y consideraba que el nivel que tenía era bueno, pues la competencia local no es tan exigente, pero cuando llegas a una ciudad tan grande, en donde se consolidan artistas de talla internacional, te das cuenta realmente donde estás parado y reconoces que hay mucho camino por recorrer, los maestros son muy duros y te destrozan, te hacen trizas la primera vez. Hay muchas formas de educar, pero la tradicional es la que ellos usan, con el único fin de que aprendas. Uno cae casi en depresión, porque sabes que no la tienes fácil, duré un año para estabilizarme y bueno hoy que tengo dos años me siento como pez en el agua.

En México yo vivía de mi beca, ya en un año y medio, cuando se recuperó mi familia fue cuando me pudieron apoyar. La verdad el ser becado fue una oportunidad que me ayudó a llegar a donde estoy parado el día de hoy, también resultó un poco contraproducente para poder dedicarme a lo que realmente me interesaba; la dirección, ya que, por el hecho de ser beneficiado con esta beca, también tenía que participar en diversas actividades, como una forma de retribución, en donde debía cumplir con varias horas de ensayos al día u ofreciendo conciertos en algunas actividades que el Fonca organizaba.

Háblame de tus proyectos.

Hace dos años fui aceptado en un curso para ir a Brasil. La verdad en aquella ocasión carecía de experiencia y me topé con pared, no me quedó de otra más que enfocarme a que estaba ahí para aprender, los maestros fueron duros y aunque mi desempeño no fue el que esperaban, el trabajo salió y me quede con una gran experiencia.

Hoy nuevamente tengo la oportunidad de regresar a Brasil, dos años después, ya que fui aceptado como director de orquesta invitado, en donde sólo toman en cuenta a cinco directores del mundo, ahí dirigiré La bohème, de Giacomo Puccini, y la Serenata de cuerdas, de Edward Elgar. Sólo que esta vez voy por la revancha, sé que mi papel en esta ocasión será mucho mejor.

¿Qué sigue para Fernando en el futuro?

Después de Brasil seguiré con mi carrera, tengo dos opciones, terminar mi carrera en Bellas Artes y luego irme a hacer una carrera en el extranjero, pero como tengo muchos contactos en Europa, en abril voy hacer una audición en Holanda, donde empezaría una licenciatura, aunque no descarto terminar mi carrera aquí en México, que también tiene mucho que ofrecer.

¿Cómo te sientes al ser uno de los directores más jóvenes?

Realmente yo estoy en el camino, yo no voy a dirigir lo que no puedo, ahora voy a Brasil por que puedo y siento que soy competente. Después de dos años en la Ciudad de México, fui aceptado por el mejor maestro de dirección José Luis Castillo, él solamente tiene cuatro alumnos, además, estuve estudiando algunos meses con la directora Alondra de la Parra, quien es fundadora y directora artística de la Orquesta Filarmónica de las Américas con sede en Nueva York y Embajadora Cultural del Turismo de México. Por otra parte, en la Orquesta Escuela Carlos Chávez hice audición para ser director asistente, gracias a ello, cada semana tenía la oportunidad de pararme a dirigir una orquesta de muy buena calidad, ahí fue donde empecé a foguearme, frente a más de cien personas, todas diferentes, con distintos instrumentos, donde el trabajo de nosotros en la dirección es unificar a los músicos.

¿A quién admiras o quien ha sido tu figura a seguir?

Principalmente el profesor Baltazar Hernández, que es el director de la banda sinfónica y al maestro Mario Velarde, que es director de coro, él me enseñó a dirigir los coros, pero hay muchos directores a los que admiro, entre ellos está mi maestro que dirige la cámara de Bellas Artes, pero una figura a seguir sería Iván López Reynoso, quien me dio mucha motivación, ver a alguien tan joven, creo que tiene 27 años y está dirigiendo muchísimo, realmente de ahí supe que los directores jóvenes pueden ser muy buenos. Ellos fueron los que me trataron fuerte, no para molestar sino para que me diera cuenta que si quiero llegar lejos tengo que esforzarme realmente.

¿Cuál es el mensaje que le das a los jóvenes que buscan incursionar como tú en la dirección?

Yo soy de la generación de los millenials, dicen que nosotros somos muy flojos, que estamos sumergidos en el internet, la realidad es que yo me siento aventajado, porque antes los directores de orquesta no tenían tanto acceso a la información, perdían mucho tiempo buscándola, y nosotros con ayuda de la tecnología en cinco segundos podemos encontrar cualquier concepto. A los jóvenes yo les digo que tenemos ventajas, que emprendan y que hagan, que no tengan miedo de salir de donde están, que se den la oportunidad de buscar cosas mejores.

Les deseo éxito y les mando un cordial saludo a todos los lectores de Revista Gente Sinaloa.