¿Está la ansiedad controlando tu vida y no te has dado cuenta?

¿Está la ansiedad controlando tu vida y no te has dado cuenta?

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Tan rápido va nuestro día a día que muchas de nuestras actividades se hacen de manera automática, ya sea por querer llegar pronto, terminar rápido, cumplir metas o porque queremos que todo los salga perfecto, lo cual es imposible. Dejamos de disfrutar lo simple de la vida, como los hermosos atardeceres únicos de Sinaloa, el canto de la aves o la compañía de nuestros seres queridos y estamos en modo “Godínez” esperando a que llegue el fin de semana y así se nos va la vida y no nos damos cuenta de que en verdad lo que pasa es que estamos “ansiosos” no tanto como para que sea una enfermedad pero si lo suficiente para no ser felices.

Te pondré algunos ejemplos, a ver si te familiarizas con ellos: Tus sentimientos o emociones se desbordan. Es decir, te quedas con el coraje, la frustración, el sentimiento y de repente explotas, tal vez en situaciones o modos que no deberías. Por ejemplo, puedes aguantarte que tu jefe te hable de mal modo, que tu pareja te ignore pero gritas y le reclamas de manera desproporcionada a la persona que se metió en la fila de las tortillas.

Te frustras si las cosas no salen como esperabas. La realidad es que de 10 cosas que nos pasan muy seguramente el 90% no depende de nosotros o no sale como queríamos, a veces quieres practicar un deporte al aire libre y se tiene que cancelar porque llueve, no te dan el ascenso que quieres o te resulta un gasto inesperado por el cual ya no puedes viajar, esto no se llama mala suerte, así es la vida.

No te gusta delegar: el perfeccionismo es aceptable, siempre y cuando no quieras que para que todo salga bien, lo hagas todo tú. Llegar a querer controlar todo es enfermizo, además de ser muy frustrante y prácticamente imposible.

Cuando te quedas solo pones la televisión, música o le llamas a alguien. Esto pasa porque tienes miedo de quedarte solo contigo mismo, tienes tantas cosas que reclamarte, que lo evitas a como dé lugar y tratas de ocupar tu mente con otras cosas o escuchando a otras personas para no escucharte a ti mismo.

Tus amigos siempre te buscan para contarte sus problemas y nunca les dices que no. Necesitas entender que para lidiar con los problemas de los demás se requiere de un entrenamiento que tú no tienes, el tratar de resolverles la vida a los demás, te entretiene la mente en problemas que no son los tuyos, pero al final te deja más carga emocional de la que no puedes deshacerte y aunque te eleve la autoestima el que los demás confíen en ti para este tipo de cosas, es perjudicial para tu salud mental.

Tienes periodos en los que te malpasas con la comida pero luego tienes otros en los que comes en exceso. Con esta vida tan ajetreada que trae consigo la modernidad es común –más no aceptable- que no tengas tiempo para comer. Ah pero eso sí, los fines de semana o en tu tiempo libre te atragantas de lo que encuentres. Esto solo hace que tu cuerpo, cuando le cae comida la almacene toda, porque cree que están en una hambruna y tiene que ahorrar para cuando no haya nada, esto daña tu salud física, tu salud mental y además te genera sobre peso y si continúas esta práctica por mucho tiempo, te puede generar obesidad.

Fumas a todas horas, al principio era solo en las reuniones, después para poder ir al baño, después para despertarte bien en la mañana y luego ya no sabes que pretexto inventar para justificar el consumo, el tabaquismo es una adicción y el suspender el consumo también te genera ansiedad, aumento de peso y el dejarlo también requiere ayuda especializada.

Ahogas tus penas en alcohol. También suena muy trillado, ¿verdad? Pero cuando no tienes una adicción al alcohol e intentas “resolver” tus problemas consumiendo alcohol, es una manera de evadir la realidad, nuevamente, en lugar de enfrentar los problemas tratas de esquivarlos y esto no es sano, porque tarde o temprano tendrás que lidiar con ellos y probablemente entre más los evadas, más difíciles serán de resolver o peor será tu capacidad de afrontarlos.

Llenas tus vacíos con compras excesivas o innecesarias. La emoción de comprar te puede compensar un mal día, confortarte tras un fracaso escolar o laboral, pero se pasa y nuevamente requieres hacer una nueva compra o adquirir algo que probablemente no vas a necesitar, pero además… cuando te lleguen los estados de cuenta de tu tarjeta, la sensación de incomodidad, frustración y ansiedad van a regresar pero multiplicados.

Manejas a toda velocidad, a veces sin el cinturón de seguridad… esto se considera una conducta destructiva, ya que este tipo de inconciencias te pueden costar hasta la vida. Es como una moneda al aire, tal vez por tratar de no llegar tarde sucede que ya no llegas…nunca más.

Piensas mucho en la muerte, tuya o de tus seres queridos, en accidentes trágicos. Lo único seguro en esta vida es que se va a terminar, sin embargo, nadie tiene segura la fecha en la que vaya a suceder. El pensar excesivamente en tu muerte o el de las personas que amas, solo te va a generar angustia innecesaria. Trata de sustituirla con dedicarte y dedicarles tiempo de calidad, decirles cuanto los amas e intentar vivir y disfrutar el día a día.

Juegas videojuegos a todas horas, tanto que dejas de hacer o pospones tus obligaciones. Esto es algo que te gusta y te hace feliz pero todo debería tener un límite y si lo haces al punto de no comer a tus horas, no bañarte, faltar a trabajar, dejar de convivir con tu pareja, estamos hablando o de una adicción o de una conducta para evadir tu realidad porque no eres feliz y el video jugar es una manera de calmar tu ansiedad.

Pero no te asustes si te identificas con más de uno de los ejemplos de arriba, aquí te tengo algunos Tips para contrarrestar la ansiedad y equilibrar tu salud mental.

•El más trillado pero sigue siendo el más útil: hacer ejercicio… y sí, siempre que vas al Médico, de cualquier especialidad te manda a hacer ejercicio y no es porque lleve “una mochada” de parte de los gimnasios, es porque estudios serios reportan que con solo 30 minutos de ejercicio tres veces por semana la sensación de “felicidad” aumenta hasta en un 20 %. Es muy importante que sea temprano, porque si no tu mente no se va a “apagar” a tiempo y no vas a poder dormir o tu sueño será algo inquieto.

•Ten una actividad recreativa. Esto es vital, porque no todo en la vida es trabajar y producir, necesitas un tiempo para ti, donde lo más importante en tu vida seas tú, que disfrutes de ese tiempo, de tus logros.

•Incluye en tu dieta alimentos ricos en triptófano, esto es, lo que tu cuerpo requiere para producir la serotonina, el neurotransmisor que en tu cerebro hace que te sientas feliz. Estos alimentos son el chocolate, los frutos rojos, las espinacas, la carne roja, las nueces, almendras, pistaches, nuez de la india, principalmente.

•No cenes pesado, evita que tengas un sueño de calidad y reparador, además es más probable que tengas pesadillas y te despiertes asustado.

•Duerme por menos 7 horas, pero en la noche. El cerebro solo se descansa cuando duermes en las horas que no hay sol, es decir el sueño reparador solo se da por las noches. Si duermes en el día tu cuerpo descansa pero el cerebro no.

•Ejercicios de respiración / meditación. Ciertas disciplinas con el yoga y el mindfullness te ofrecen beneficios al enseñarte a controlar tu respiración, pero también a mantener una actitud más relajada y empática con el medio ambiente y las otras personas.

•Mantén estables tus finanzas. Es muy bien sabido que las deudas económicas son de las principales causas de ansiedad en el ser humano.

•Revisa periódicamente tu salud física. Algunas enfermedades como el hipotiroidismo, la hipertensión y la diabetes tienen repercusiones en la salud mental y a veces sus primeras manifestaciones son en estas áreas, como el insomnio, la ansiedad, la depresión y el llanto fácil.

•Si tienes una adicción o consumo perjudicial de alguna sustancia, atiéndelo, esto te va a traer repercusiones en todas las áreas de tu vida, tu salud física, tu salud mental y tu estabilidad familiar, laboral y de pareja.

•NO uses tu celular antes de dormir y no estés revisando la hora a cada rato, no lo tengas cerca de tu cabeza en la noche porque emite radiación que genera que la calidad de tu sueño no sea tan buena.

•NO te involucres en los problemas de los demás, no es tu deber arreglarlos y no te hace bien sumarlos a lo que sí debes lidiar y es tu responsabilidad.

•Ve a terapia. No te estoy insultando, ir a terapia es la mejor manera de arreglar sus conflictos internos antes de que se conviertan en un trastorno que requiera medicamentos.

La ansiedad a final de cuentas es un “exceso de futuro” es decir, ansiar o esperar el fin de semana, cuando vengan las vacaciones, cuando me pueda comprar un celular nuevo, cuando termine de pagar el carro, cuando termine la carrera, cuando nazca mi bebé, cuando se vaya al kínder o lo que sea postergando la felicidad y olvidando disfrutar del aquí y el ahora. Y ¿sabes qué? No se vale, porque si estás en ese trabajo es porque tú lo elegiste, si tienes esa pareja, si vives en esa casa, deberías de disfrutarlo y si alguna de esas cosas es la causa de que no seas feliz, entonces ten el valor suficiente para cambiar eso y no lo evadas con conductas que al final termina siento más perjudiciales.

Si identificaste algunas de estas conductas o acciones que están poniendo en riesgo tu salud mental y ya intentaste salir adelante pero no puedes, es el momento de buscar ayuda especializada. Te dejo aquí abajo las maneras de contactarme y recuerda que “la salud comienza en la mente” sic.

Por: Dra. Gema Lucero Sánchez Gutiérrez de Lara

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