ENTREVISTA

HÉCTOR MELESIO CUÉN OJEDA, un hombre de familia

Con seis nietos, cuatro hijos y el apoyo activo de su compañera de vida, la señora Angélica Díaz de Cuén, el empresario, catedrático y político sinaloense, Héctor Melesio Cuén Ojeda, encuentra en el día a día la fuerza para continuar su labor por Sinaloa, priorizando con el amor de su familia para llevar a los que menos tienen la ayuda para salir adelante.

“Desde mi infancia he sido muy afortunado por haber nacido dentro de una familia nutricia que me inculcó valores como la solidaridad, el trabajo y la honestidad. 

Fui un niño tímido, y me gustaba mucho jugar al trompo, yoyo, las canicas, taconazo, cuartita y a la ramita. Recuerdo que siempre soñé ser medico como mi abuelo, sin embargo la vida me premio siendo químico, lo que me ha permitido servir y ayudar a muchas personas”, nos comenta Héctor Melesio Cuén Ojeda con una sonrisa.

Nacido en Badiraguato, Sinaloa, un 25 de octubre de 1955, hijo de Héctor Emilio Cuén Blancarte y María Guadalupe Ojeda, ambos ya fallecidos, estudió la carrera de Químico Farmacéutico-Biólogo en la Universidad Autónoma de Sinaloa, misma casa de estudios donde se desempeñó como profesor, en la que continuó preparándose y de la que fue rector, donde también conoció al amor de su vida, la mujer que ha sabido entender el valor de su esposo, la falta de egoísmo y su entrega incondicional a los demás, tomándolo de la mano para caminar juntos en esta noble misión de obtener para todos una mayor calidad de vida. 

La historia de Angélica y Héctor Melesio Cuén inició al conocerse durante sus estudios en la preparatoria Central Diurna, perteneciente a la Universidad Autónoma de Sinaloa, ambos tenían 17 años y cursaban el segundo año.

Entonces Angélica participaba en el equipo femenil de voleibol y entrenaba en el estadio universitario. ahí se dio aquel primer encuentro, cuando Héctor Melesio se presentó a los entrenamientos de atletismo, usaba pantalones acampanados y traía una melena que le llegaba al cuello.

La timidez de aquel joven deportista, que de manera extraordinaria, podía hacerla a un lado y transformarse en una persona juguetona y de bonita sonrisa, algo que con el paso de los años no ha cambiado, según nos comenta Angélica de Cuén, fue lo que la conquistó.

“Hoy con orgullo les puedo decir que sigue siendo el hombre bueno que conocí, amigo leal, buen estudiante y apasionado del deporte”, revela Angélica.

Siempre enamorado del deporte, como atleta de 5 y 10 km, campeón de tenis, campeón estatal de karate y marchista de los 20 km, corredor de maratones y competencias internacionales y hoy ya no corre maratones, pero el deporte sigue siendo su pasión.

En 1978 se graduó como químico farmacéutico biólogo y empezó a laborar en la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Ya en agosto de 1980 y después de ocho años de noviazgo, se unieron en matrimonio el 2 de agosto en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (El Santuario) y procrearon cuatro hijos.

“En mi vida he tenido momentos de mucha felicidad, entre ellos el nacimiento de mis cuatro hijos; Mónica María, Angélica María, Héctor Melesio y Maria Guadalupe llegaron a nuestras vidas a llenarnos de felicidad. Mi familia lo es todo en mi vida, son la razón de mi existir”, nos narra Héctor Melesio. 

“Con ellos nos gusta mucho viajar, y ya sea en casa o en un parque. Un fin de semana perfecto para nosotros siempre será donde estemos juntos todos, y tratamos de que así sea siempre, es una costumbre, y gozamos cuando la casa está llena”, agrega Angélica.

Después de su matrimonio, debutó como empresario, con el apoyo de sus padres montó un laboratorio adjunto a la casa paterna, teniendo sólo para trabajar sus conocimientos. Obligándose a maquilar en otros laboratorios los estudios que no podía hacer allí, por sus limitaciones de equipo en su propia empresa. Durante todo ese tiempo contó con el apoyo de su esposa; él por la mañanas trabajaba y ella por las tardes cobraba y entregaba los resultados.

Ya en esa época el servir a los demás era una filosofía de vida para los Cuén. Todos los pacientes que acudían a laboratorio para hacerse los estudios, además de su gentileza y buena mano, encontraban en él una respuesta positiva; a muchos les cobraba el cincuenta por ciento del valor del estudio y otros, sin importar perderle, no les cobraba nada, sobre todo cuando eran de muy escasos recursos. Además de becar a jóvenes deportistas que lo necesitaban.

El trabajo de Héctor Melesio Cuén Ojeda, ha sido reconocido ampliamente por la comunidad, por los padres de familia que ven en su figura un promotor de buenos valores, para que sus hijos salgan adelante y no renuncien a la búsqueda de oportunidades para sí mismos de forma digna y responsable. 

Esta faceta como empresario no lo distrajo de su brillante trayectoria en la UAS, primero como profesor de asignatura, encargado de laboratorio, después jefe de carrera, posteriormente fue director de la Facultad de Ciencias Químico Biológicas, en dos periodos rectorales, director de bienes inventarios y posteriormente, logró el sueño más grande de todo universitario, ser rector de la máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Sinaloa, en el periodo 2009 al 2102.

Posteriormente a su rectoría, busco la presidencia municipal de Culiacán, la cual ganó. Y en la búsqueda de una nueva forma de hacer política en Sinaloa, al no encontrarla en los partidos políticos de siempre, decidió fundar un partido de sinaloenses y para sinaloenses, que no obedeciera a intereses fuera del estado, ahí fue donde fundó el partido sinaloense, PAS.

Su esposa realiza una labor encomiable dentro del partido, apoyando a los que menos tienen en el estado, a las mujeres llevándoles aprendizaje para que puedan ganar un sustento. En su apoyo, Héctor encuentra la fuerza necesaria para sobreponerse al día a día, con más ahínco y tesón. 

“(…)las mujeres no somos para ser maltratadas, sino para ser amadas, y en el matrimonio el amor, el perdón y el amor a Dios todo lo pueden”, declaró Angélica en un evento del Día de la Mujer.

Héctor Melesio logró otro éxito más en su carrera con el PAS en las primeras elecciones en que se participó, quedando como la tercera fuerza política en el congreso al tener tres diputados, además de lograr regidurías y presidencias municipales en coalición.

A partir de ese momento, se ha dedicado a lo que le apasiona: defender los derechos de los sinaloenses y apoyarlos en los rubros donde el gobierno no llega o no es suficiente creando 60 programas sociales que trabajan los 365 días del año.

“Agradezco a Dios por la oportunidad de vivir, a mis padres por todo lo que me dieron; su amor y enseñanzas hacen que los recuerde día con día. Soy un hombre pleno y feliz, satisfecho con mi vida, exitoso, honesto y trabajador, y lo más importante amo a mi familia, tengo amigos y sueños”, nos declara con una franca sonrisa.

Fin de la conversación

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