¿En qué familia vivimos?…

¿En qué familia vivimos?…

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Empecemos este artículo respondiendo a la pregunta con la que iniciamos, tomemos unos minutos para meditar y responder en qué ambiente nuestros hijos están creciendo y desarrollando sus habilidades, descubriendo sus talentos, consolidando los valores morales y sociales que marca la sociedad pero sobretodo el lugar donde cada día recargan las baterías de amor, seguridad, responsabilidad, humildad, respeto, tolerancia, productividad, dominio propio etc., para salir al mundo que tiene que enfrentar a diario.

Nuestra familia es nuestra primera sociedad, la más importante y la que nos da identidad para poder desarrollarnos sanamente y es obvio que las familias en la actualidad han cambiado significativamente.

Si nos ponemos a analizar la familia de dónde nosotros venimos eran donde el padre era el que salía en su mayoría a trabajar, la mamá se quedaba en casa en los trabajos del hogar y al cuidado de los hijos en cuanto a escuela, actividades extraescolares, tareas, juntas y un sinnúmero de tareas diarias que tenía que realizar para que cuando llegara el papá después de un largo día de trabajo darle resumen de lo acontecido durante el día y en ocasiones en la semana si el papá tenía que viajar.

Nuestra generación ya está marcada por la transformación total de la familia ahora, ambos trabajamos, compartimos responsabilidades económicas y con los hijos, ambos al final del día extenuados del trabajo mientras los hijos cuidados por los abuelos, guarderías, empleada doméstica o incluso solos durante las tardes con padres que normalmente están agotados para continuar su gran responsabilidad de ser papás para guiarlos y apoyarlos a desarrollarse y crecer sanamente y en paz.

Nos volvemos padres desenfocados de nuestro principal proyecto de vida que es la familia y fundamentalmente nuestros hijos. Somos padres AUTORITARIOS queriendo controlar todo respecto de nuestros hijos porque estamos tan de prisa que es más sencillo imponerles que hacer que dejarlos pensar y decidir bajo supervisión. Tal vez tenemos tanta prisa y tanto remordimiento por no ser padres presentes en todo momento nos volvemos SOBREPROTECTORES levantando un cerco de protección alrededor de nuestros hijos donde lo único que hacemos son seres incapaces de hacer nada, temerosos y de personalidad totalmente opacada y disminuida niños que en mayor porcentaje son víctimas de abusos por parte de los demás niños. También nos volvemos LOS MEJORES AMIGOS DE LOS HIJOS donde ellos hacen lo que quieren y no tienen en ningún momento claridad de los roles de la familia es decir, no identifican a sus papás como padre, madre y por lo tanto carecen de autoridad para ellos. Pero no todo es malo porque existen familias donde ambos padres tienen que trabajar pero también están comprometidos con sus hijos Y TIENEN EMPATIA con ellos acompañándolos en cada etapa de su vida afrontando aciertos y desaciertos llevándolos de la mano en total control de sus emociones.

No olvidemos somos responsables de los hombres y mujeres que estamos preparando para un futuro mejor que los tiempos que están viviendo nuestros hijos y jóvenes tan revolucionado y rebasado por la tecnología donde se han perdido los lazos familiares básicos de comunicación y afecto, somos responsables de lograr dejarles a nuestros hijos y jóvenes un cambio de mentalidad donde puedan ver lo real de lo ideal, que luchen por certezas y no por sueños fugaces, somos responsables de cambiarle las etiquetas que el mundo actual ha puesto sobre ellos y sean simplemente seres humanos libres para pensar, decidir y actuar en total libertad y responsabilidad.

En el próximo artículo identificaremos a los “tipos” de hijos que tenemos en nuestros hogares y cómo identificarlos para hacer de ellos seres humanos valiosos.

Si bien es una realidad que no existe un manual para ser padres existe algo que se llama sentido común y visión que nos permitirá ser los padres que nuestros hijos necesitan, tal vez fallaremos pero la realidad es que en el gran amor que les tenemos solo actuamos y decidimos por el bien de ellos.

Por: Lic. Olga Beatriz

Pérez Berrelleza

Facebook: Olga Beatriz Pérez Berrelleza

Twitter: @olguitabpb