El refugio de nuestras palmas

El refugio de nuestras palmas

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El Jardín Botánico Culiacán ya es oficialmente el hogar de la Colección Nacional de Palmas.

En las historias de aventuras se levantan como única esperanza del naufragio del humano, y ahora tienen una oportunidad más grande para su conservación y un futuro más seguro.

Recientemente, la Asociación Mexicana de Jardines Botánicos certificó que el Jardín Botánico Culiacán es el hogar de la Colección Nacional de Palmas, un logro único en México que reconoce el esfuerzo hecho hasta hoy, pero que también marca el inicio de un nuevo camino para esta familia vegetal dentro de este espacio, su intercambio interinstitucional y la investigación científica.

Pero, ¿qué significa este reconocimiento para lo que se hace en el Botánico? Se reconoce que aquí habita más del 60% de las especies de palmas mexicanas, que hay protocolos para lograr su reproducción, que existen suficientes especies para hacer intercambio con otros jardines botánicos e instituciones dedicadas a la investigación, y que las especies de la colección están propiamente identificadas.

Esta distinción se obtuvo gracias a una tarea que tiene más de 30 años en proceso, cuando el Ing. Carlos Murillo Depraect, fundador del Botánico, inició su labor por rescatar y cuidar palmas de México y del mundo. Ahora habitan aquí 66 especies de palmas mexicanas, de las cuales tres están en peligro de extinción, y gracias al trabajo interdisciplinario que se realiza aquí la colección está en constante cambio y crecimiento.

Guillermo Millán, biólogo y documentador de colecciones del Jardín Botánico Culiacán destaca que la relación que las palmas han tenido con el ser humano a lo largo de su historia “la hace ser más interesante todavía, porque hay mucho potencial en cada una de las especies de palmas, tanto de manera ornamental, medicinal, alimenticia, artesanal; puede aprovecharse de muchas maneras”.

Tras haber logrado este reconocimiento, se intensificarán los trabajos científicos, descripciones de géneros y familias, redacción de artículos de divulgación y actividades educativas respecto a la relevancia de nuestras palmas. Lo ideal, resalta Eva Lilia Rivera, bióloga de esta institución, es que aquí se preserve y trabaje con cada especie de distintas maneras; tanto el ejemplar en herbario, las semillas en el banco de germoplasma y poder hacer su cultivo in vitro, que consiste en generar tejidos vegetales en laboratorio.

La importancia de esta suma de voluntades radica en que hoy el escenario es complicado para que las palmas mexicanas sobrevivan en su hábitat. En palabras del palmólogo mexicano Hermilo Quero, quien después de viajar por todo México observó que “exceptuando las plantaciones de palmas comerciales no nativas (…) no existen plantaciones de palmas mexicanas. Solamente aquellas palmas que son de utilidad para el hombre han sido relativamente favorecidas para su explotación”.

A partir de ahora, con nuevas alianzas y esta mención nacional, se prevé que las palmas de México tengan un nuevo escenario; de ser posible, un escenario que celebre y respete su existencia en el entorno natural.

Por: Alina Midori Hernández

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