Sabemos que el carácter del ser humano se forma desde la niñez, al nacer vamos formando y forjando el carácter de nuestros hijos. Siempre recordemos que el mal carácter no es genético, es una conducta aprendida por las circunstancias de la vida. Normalmente esconde mucho dolor y sufrimiento del pasado que aún no se ha resuelto.

Así mismo, recordemos que Dios nos dio el libre albedrío, donde tú puedes decidir si sanas o te conformas a seguir los mismos patrones de dolor y sufrimiento para ti y tu familia. En ocasiones me preguntan en consulta: ¿es posible cambiar el carácter en un adulto? La realidad, es que el adulto tendría que tener la voluntad y humildad del deseo de cambio, pero siendo sinceros, no, no se puede cambiar. Se puede modificar y controlar algunas conductas para disminuir esa agresividad que provoca el mal carácter, pero sólo eso se puede hacer en una edad adulta.

Sin embargo, si nos vamos al ámbito familia o pareja, algunas llegan a verse favorecidas con el tipo de carácter de uno o el otro, pero en la mayoría de las reacciones de pareja, familia o amistad el mal carácter resulta ser un destructor invisible e indestructible de vidas.

El mal carácter es una bomba de tiempo o una olla de presión que tarde o temprano provoca que todo explote y normalmente no sucede de la mejor forma.

Las personas con este carácter llegan a justificarse teniendo la razón y las personas que están bajo su yugo o crecen junto a ellos, carecen de carácter y autoestima, además de justificarlos y llegar a decir ‘sí, tiene razón’, ahí es donde se ingresa a un círculo vicioso y peligroso, llamado maltrato psicológico, verbal y posiblemente físico.

Una persona con mal carácter, normalmente tiene dos caras, lo puedes ver públicamente como ejemplo y sonriente, pero cuando menos te lo imaginas ¡pum!, explota. Y el primer impacto es miedo por que no esperas ese tipo de reacciones. Estos personajes al explotar, gritan, insultan, sacan el pecho hacia fuera como retando, caminan con los brazos enanchados, invaden tu límite personal, maltratan sin importar si eres niño, anciano o adulto, o su propia esposa o hijos. Después ya que se calman piden perdón, pero ¿qué crees?, el daño ya está hecho, más en un niño que le estás enseñando a hacer lo mismo y lo más importante, destruyéndolo emocionalmente y robando su niñez, y a la pareja le vas matando el amor, la ilusión y las ganas de vida.

Sí creo que hay una fórmula para disminuir esa ira, mal carácter y explosión, no es sencilla cuando tu mal carácter ya te ha sobrepasado. Sin embargo, nada pierdes con intentarlo: No digas nada, respira profundo y si puedes aléjate de la persona o del lugar, no voltees atrás solo aléjate, una hora o el tiempo que tú consideres, hasta calmar tu ira. Cuando sientas que tu furia disminuye, regresa y si es conveniente trata de hablarlo, así no lastimas a tu familia, amigos o empleados, ni tu molestia te hará que sigas cometiendo más locuras que tú mismo terminas lamentando tarde o temprano.

Recuerden que una persona con carácter, no es la que grita más duro o golpea más fuerte… Una persona con carácter es aquella que tiene dominio sobre sus debilidades y que es capaz de levantarse cada vez que cae, sin humillar u ofender a nadie.

Por: Erendira Paz

Psic. Clínica Erendira Paz

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