¡Empieza un año más! ¡Ya estamos en el 2019! ¡Woooow! Todo se siente tan rápido y además es muy emocionante, ¿verdad? Todos los inicios crean expectativas, nos revolucionan mental y emocionalmente y nos llenan de miedo o entusiasmo según sean las circunstancias. No es lo mismo un nuevo ciclo después de una pérdida o un nuevo ciclo con buenas y motivantes noticias; sin embargo, la vida es así, se reinicia a cada momento, cada inhalación, cada despertar, cada aprendizaje, es un nuevo empezar. Si tenemos una constante en nuestra cotidianeidad es el cambio, todo evoluciona, se transforma, se mueve, inicia…

Así que mi invitación por hoy es la reflexión del tema, ¿cómo estoy iniciando? y ¿cómo deseo continuar? La magia de empezar algo es darle seguimiento, ¿de qué sirve empezar mil cosas y dejarlas en el camino sin forma ni propósito? De nada sirve tanto nuevo proyecto, sueños, ideas y planes si quedarán en el olvido, creo que el primer paso en los inicios es “el compromiso real” y dejar de jugar a las auto mentiritas.

Estamos iniciando un nuevo gobierno también, ¿qué vamos a plantearnos como sociedad para apoyarnos mutuamente?, ¿seguiremos criticando y quejándonos?, ¿o nos vamos a involucrar en las mejoras? ¿Saben una cosa? No tenemos que enarbolar una bandera, trabajar en el gobierno o salir a la calle a ver como apoyamos, si es el caso ¡adelante! Solo que no todos estamos en esa disyuntiva o postura y desde nuestras trincheras podemos, con un cambio interior, estar cooperando y bastante, aunque usted no lo crea.

Para esto les comparto lo que es el inicio de un yogui: ¿este camino es todo un estilo de vida, de túnicas blancas y ojos en blanco? No, para nada, es un camino que te va transformando desde tu interior y te ayuda a forjar tu carácter. Está conformado de ocho elementos básicos para modular la conducta y hoy es del primero llamado “Yama” del que quiero compartir, pues es así como se empieza a ser un yogui, quien al cumplir su yama se convierte en “yamin”.

El Yama representa las abstinencias, es el primer escalón hacia la realización aunque con tanto nombre raro parecería un ritual obscuro y tenebroso, sin embargo, es lo que cualquier camino de autorrealización o espiritualidad te pide. Para crecer, la disciplina es fundamental, para forjar el carácter, para ser ordenado, en fin, sin disciplina nuestra vida es un caos y para salir del camino caótico necesitamos parar y empezar por algo que nos motive a seguir adelante, algo que nos revele que las cosas funcionan desde los primeros cinco pasos para convertirse en un yamin, el que se abstiene, primero de los moldes destructivos, los que dañan y que necesitamos trascender.

El Yama habla en su primer paso “el no hacer daño a nadie”, mucho menos agredir o matar a ningún ser viviente. Así que se incluye hasta la más pequeña plantita o animalito que termine su ciclo solo por el gusto de destruirlo.

En su segundo paso la consigna es “no mentir”, empezando por nosotros mismos, no engañarnos para ocultar vicios o mediocridad, sino revelarnos e inclinarnos a la verdad, a la honestidad, a la integridad y cultivar con orgullo lo que estemos sembrando.

El tercer paso es “no robar”, cualquiera diría que es fácil no tomar lo ajeno, pero más allá, no robes el tiempo de los demás o el tuyo mismo, no robes la atención de quien la tiene por ser protagonista, no robes lo que no es tuyo, ni necesitas, solo porque quieres, nos robamos, además de mentirnos, con abusar incluso de nuestra economía cuando pasamos los límites de nuestras finanzas y afectamos a los demás. Es realmente desgastante cuando solos nos metemos el pie.

El cuarto paso dice “no desear lo que pertenece a otros”, tal vez piensen en la envidia de tener cosas materiales, pero, ¿tener otra mujer?, ¿otro hombre?, cuando ya tengo compromiso. Porque algunas personas no paran en el deseo, lo llevan a cabo, por eso la importancia de trabajar desde adentro nuestros bajos instintos, pues después, la bola de nieve que creamos nos termina aplastando.

El quinto paso nos propone “continencia” referente a lo sexual, ese entrenamiento que les va a sonar ridículo a algunos pero, la cuestión extramarital o desenfrenada en la soltería tampoco tiene buenas consecuencias. Algunos pensarán que nadie supo ni nadie los vio, o que por ser joven pueden volar de brazos en brazos. En estos casos desconocen que no sólo está la cuestión salud sino también el intercambio de energías, todos percibimos lo que nos rodea, si hay enojo, tensión, alegría, inquietud, entonces al entrar en el campo energético del otro van a contaminar el nuestro y viceversa, es algo para pensar seriamente.

Por último, un yamin comprometido también deja el alcohol, el tabaco, todo tipo de drogas, las carnes, practica yoga y se hace vegetariano. ¿Es necesario? Ya es cuestión personal pero llevando a cabo los cinco primeros pasos del yama en tu vida cotidiana seguramente te sentirás mejor contigo mismo y serás un motivador al cambio, todos queremos un país sin corrupción, ¿empezamos por nosotros?

Namaste.

Por: Paty Maytorena

Yoga Master

patymaytorena@hotmail.com

Cel. 667 751 2884

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