El hábito de sentirnos ofendidos

El hábito de sentirnos ofendidos

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Las personas se pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo o suponen que les hicieron. La sorprendente revelación que te voy hacer a continuación…  ¡Nadie te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esa persona, las que te hieren. Y las expectativas solamente las creas tú con tus pensamientos y tus idealizaciones de lo que tu quisieras que fuera, por lo tanto, no son reales ante los demás.

Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido, son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, recuerda que lo ideal no existe, es algo efímero y estos ideales fueron violados según lo que tú esperabas, tus ideas, tus pensamientos y tu idealización son los que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo, tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las “ofensas”.

Cuando nacemos, somos auténticos, libres. Pero nuestra verdadera naturaleza es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y la televisión nos enseñan. Y crean una novela falsa de cómo deberías ver las cosas en todos los aspectos de tu vida y de cómo deben actuar los demás. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. ¿Resultados? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas. Y el inventario negativo sigue creciendo. No te deja ser feliz.

Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia. Una de las mayores fuentes de ofensas es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice no, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido por que no hizo lo que tú querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un circulo vicioso. Todas las personas tienen derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprender de sus errores por sí mismos. ¡Déjalos ser! Nadie te pertenece.

Ni la naturaleza, ni tus padres, ni tus hijos, ni tus amigos o parejas te pertenecen. Es como un fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Solo los puedes disfrutarlos y sentirlos.

Las personas son un río caudaloso, cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y vive con ellas cada instante.

Por: Psic. Clínica Erendira Paz

CEDULA: 8156408

erendirapaz2017@hotmail.com

Tel. 667 996 3761

Erendira Paz

@erendirapaz