Dependencia a ansiolíticos: Una situación alarmante que ya es una moda en...

Dependencia a ansiolíticos: Una situación alarmante que ya es una moda en México

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Desgraciadamente, esta es una historia que se repite de manera muy común en mi consulta y muy seguramente en la de otros médicos, especialistas o no. Pacientes que en algún momento se acercaron a consulta refiriendo ansiedad o problemas para dormir; se les indicó un medicamento por un periodo corto de tiempo o acompañado de otro medicamento, pero decidieron que con eso “se sentían bien”, que no necesitaban o que era muy cara la atención del especialista y siguieron por su cuenta “consiguiendo la receta” (ya que estos medicamentos son controlados). Pero como este medicamento no ofrecía curación, sino mejoría parcial o de algunos síntomas, invariablemente recaen y llegan con el psiquiatra con: 1. Un trastorno de ansiedad o insomnio crónico resistente a este tipo de medicamentos y 2. Con una dependencia a los ansiolíticos.

Sí, una dependencia, es decir: no pueden dejar de tomarlo porque si lo hacen ya no duermen y además han tenido que ir aumentando paulatinamente la dosis del mismo porque el cuerpo se va haciendo tolerante y necesita una dosis mayor para poder lograr el efecto deseado. El dejar de tomarlo ni siquiera les pasa por la mente a los asiduos consumidores, ni siquiera han pensado en el daño que les puede provocar a largo plazo y mucho menos pueden aceptar que son adictos.

Primero, el advenimiento hace ya varios años de las farmacias en que “lo mismo es más barato” y después este modelo denigrante de medicina donde por una cantidad insultante la gente tiene acceso a una receta de medicamentos controlados, pero al final el verdadero afectado en primer plano es el paciente y en segundo plano es la familia.

La historia sigue así, el consumo a largo plazo de este tipo de medicamentos aumenta hasta siete veces las probabilidades de padecer algún tipo de demencia, genera complicaciones al mezclarse con otros medicamentos tan cotidianos como los anestésicos utilizados en los procedimientos dentales de rutina o la anestesia en un procedimiento de emergencia. Pero esto no es todo; las personas comienzan a cambiar, a tener un deseo persistente o esfuerzos fracasados por dejar el consumo, invierten demasiado tiempo en actividades para conseguirlos o en recuperarse de los efectos, ansiedad o un poderoso deseo de consumirlos, disminución de su funcionalidad en las áreas escolares, laborales o familiares, aislamiento social, problemas de pareja, ponerse en riesgo innecesario como el conducir un automóvil bajo los efectos de estas sustancias, conductas compensatorias como usar café o bebidas energizantes para tratar de recuperarse y finalmente un síndrome de abstinencia al tener acceso restringido al consumo, como por ejemplo, si alguien en la familia notó esta situación y se le impide consumir.

Existen dos situaciones fundamentales aquí, una, evitar que estas situaciones sucedan, por eso dedicamos este tiempo a la difusión. La prevención se logra al crear una cultura de cuidar la salud mental tanto como la física y entender que cuando se sufre un padecimiento de ansiedad o insomnio, lo ideal es acudir con el especialista indicado (en este caso el psiquiatra), así como cuando existe un problema cardiaco hay que acudir con el cardiólogo y una vez que se instale el tratamiento, no dejarlo “cuando ya nos sentimos bien”. Pasa lo mismo que con los antibióticos, si no se toman en el tiempo y forma indicados, aunque la persona se sienta mejor, el tratamiento no será exitoso.

Por otro lado, ya que tenemos el problema encima, debemos atenderlo adecuadamente mediante una discontinuación gradual del medicamento, terapia individual y/o grupal y atención del trastorno de base, ya sea ansiedad, depresión o insomnio. Es importante contar con el apoyo de la familia, para lo cual hay que incluirlos en las consultas, informarlos y hacerlos partícipes de la recuperación.

Si conoces a alguien que esté pasando por esta situación o la reconoces en ti, es prioritario atenderlo cuanto antes, busca en tu ciudad a los especialistas adecuados.

Por: Dra. Gema Lucero Sánchez

Gutierrez de Lara

dralucero0@hotmail.com

Médico Especialista en Psiquiatría

Fundadora de Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil

Teletón Tamaulipas

Sierra de Venados 348,

Mazatlán, Sinaloa.

Tel: (669) 1-12-18-69

Celular: (669) 2-65-20-33