Constructo de género

Constructo de género

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¿Tu vida gira alrededor de lo que la sociedad te dice que es correcto hacer para ti como mujer? Hablemos del Constructo de género.

Actualmente me encuentro dando clases en una Maestría de Sexualidad Humana y cuando vi el tema que me tocaba dar pensé: es algo muy trillado y aburrido, pero en realidad a medida que iba leyendo más para prepararlo, me di cuenta de cómo ha influido en mi vida y en la de la mayoría de las mujeres que conozco, de la mayoría de las mujeres famosas que se han atrevido a hablar de su vida y muy seguramente de ti que estás leyendo esto. No te despegues hasta acabar de leer todo y al final reflexiona de qué manera esto ha influido en tu propia vida.

El género es una construcción social y cultural basada en las diferencias dadas por el sexo biológico, a partir de ellas se socializa diferencialmente a varones y mujeres dirigiéndoles hacia ideales tradicionales de hombre-masculino y mujer-femenina.

Define lo que es apropiado para las mujeres y los hombres instruyéndoles desde la infancia para que se apropien de los comportamientos considerados para cada quien según su sexo.

Los estereotipos de género definen los roles que son los papeles que cada quien juega dentro de una sociedad. Los roles sexuales definen comportamientos, habilidades, capacidades y maneras de pensar. Se crean normas, de las que se deriva un sistema de valores y una ideología. Esto es el color rosa y los aretes para la niña y el color azul para el niño, los carritos y las armas para los niños y la cocinita y las muñecas para las niñas. Los juegos creativos e imaginativos para los niños y el maquillaje y los tacones para las niñas y así podría llenar hojas y hojas con ejemplos.

Pero lo preocupante no son los ejemplos, sino que a partir de esos estereotipos se espera que los varones sean violentos, agresivos, competitivos, exitosos, que ejerzan el poder y repriman sus emociones. A las mujeres les toca solamente parir a los hijos y sus labores son lo maternal, lo doméstico y privado, contrario a lo masculino que es considerado como lo público. Es decir, las mujeres en su casa y los hombres en el mundo.

La sociedad actual está cambiando y la mujer al trabajar, se pone a sí misma doble carga, el hogar y los hijos además de la carga laboral, lo cual la satura, le quita horas de sueño y la hace más vulnerable, además de que tristemente se tiene que esforzar más porque los varones superiores o pares en el trabajo esperan menos de ellas y tienen que demostrar constantemente sus capacidades. Esto a la larga genera mujeres frustradas, tensas, que no dejen tiempo para sí mismas y se encasillen en roles como mamá, hija, esposa, empleada, jefa, pero nunca el de mujer. Es decir, su energía está dirigida no a sí misma sino a los demás, su trabajo, su pensamiento y su afectividad deben cumplir con esa disposición. Desde esta perspectiva la mujer no se pertenece. Se espera que se comporte de manera sumisa, dependiente, emocionalmente expresiva, tímida e insegura y que además tenga como eje de sus vidas el bienestar de quienes les rodean.

Por otro lado, los varones son conformados como seres cuyo deber fundamental es actuar, hacer, transformar al mundo. Las desigualdades sociales y entre ellas las relaciones de poder entre hombres y mujeres están “naturalizadas” a tal punto que dejamos de ver las discriminaciones contra las mujeres, lo que genera la reproducción personal y social de las prácticas sexistas en todo tipo de relaciones y espacios.

Si aún no encuentras la relación de esto con tu vida, pregúntate si en alguna ocasión te pidieron sexo a cambio de un ascenso, si te pagan menos que a los hombres que hacen lo mismo que tú, si te han preguntado porque no te has casado, tenido hijos, si te han dicho “quedada”, si te han insinuado que estás de mal humor porque no tienes pareja sexual y si incluso en tu familia esperan menos de ti que de tus hermanos varones. El mundo está cambiando, no permitamos que tu salud mental se merme porque estás haciendo lo que a ti te hace feliz y no lo que a los demás les parece correcto. Pasa el mensaje a otras mujeres, sobre todo a las de las siguientes generaciones.

Por: Dra. Gema Lucero Sánchez Gutiérrez de Lara

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@Dragemalucero

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