Conserva tu sanidad emocional

Conserva tu sanidad emocional

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Hermoso pasaje nos regala Dios para iniciar este artículo y el tema del mes aparentemente nos puede dar la sensación de que ya sabemos demasiado al respecto o que cualquier aportación ya no hace la diferencia, pero yo creo que sí, porque cada idea nueva, una visión diferente y una experiencia única nos puede cambiar la perspectiva y entender algo que tal vez no captábamos dentro de tanta información.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

3 Juan 1:2

Sin pretender dar una lección de moral o religiosa, es interesante poner atención cuando Dios nos dice que desea que nuestra alma sea próspera y es muy sencillo entender los deseos de su corazón, porque en el alma radican las emociones que a veces nos traen de cabeza si no sabemos equilibrarlas. Por eso es importante que seamos prosperados en todo lo que hagamos: en el trabajo, en el hogar —porque aunque no crean cuando ahí se logra el orden y el equilibrio prosperamos—, también se debe prosperar en las relaciones, con los amigos y con nosotros mismos, cuando logramos esto tenemos salud y nuestra alma esta en quietud, no es un trabajo sencillo pero sí lo podemos lograr con inteligencia, madurez, viviendo el día a día sin apegos y resentimientos, sin dejar de buscar a diario hacer algo bueno por nosotros y los demás, ahí prosperamos poco a poco.

Uno de los principales problemas que tenemos las personas es que difícilmente aceptamos nuestra condición de vida y eso nos causa estrés, ansiedad, desespero porque teniendo lo que necesitamos para vivir estamos buscando lo que no tenemos y puedo mencionar algunos ejemplos: si tienes un trabajo no estás satisfecho y en lugar de dar el 100% para ser excelente te quejas o te sientes que mereces algo mejor y en la búsqueda no potencializas tus capacidades; si estás dentro de una relación tal vez no estás satisfecho y andas buscando afuera lo que ya tienes adentro y que descuidas porque crees que esa persona ya perdió encanto o no te da lo que tú mereces o necesitas, y en una relación si no trabajas a diario simplemente lejos de consolidarla la pierdes por ilusiones pasajeras e innecesarias; los adolescentes y jóvenes se quejan de los padres que les tocaron y en lugar de acercarse a ellos se alejan y se pierden en malos consejos de personas como ellos que necesitan ser guiados, y así tenemos miles de ejemplos pero lo importante aquí es conservar en todo momento nuestra sanidad emocional.

Podemos empezar, reconoce lo que sientes en el momento que vas a tomar una decisión para no hacerlo con coraje, tristeza, euforia o por indiferencia. Cuando vayas a tomar una decisión aunque no sea fácil espera y analiza y lo que sea para tu bien decide. Disfruta el nuevo día, desde que te levantes medita y agradece por una oportunidad más de ser tú mismo y feliz, así no importa lo que te pase las próximas 24 horas iniciaste con una buena actitud y enfrentarás cada eventualidad con tranquilidad y un buen consejo es no salir de casa deprisa y angustiado, si ya vas tarde o no te sientes bien mejor espera, relájate y luego continua, tu salud mental es tan valiosa como tus compromisos.

Un buen tip para lograr una salud emocional completa es liberarnos del pasado y es que somos especialistas en vivir allá, torturarnos y anclarnos si es tan sencillo soltarlo y vivir el presente sin afanes disfrutando, siendo menos aprensivos y más relajados. Confía en tu intuición que te guiará por el camino que debes andar, cuando algo dentro de ti te dice para… hazlo es por tu bien y seguridad. Algo que te puede ayudar es rodearte de personas que te edifiquen, que aporten cosas positivas a tu vida, que te impulsen a ser mejor que ayer, que te hagan ser mejor ser humano. Busca a Dios cada mañana, en todo momento, toma su mano y vive cada día bajo su cuidado y alineado a su voluntad, eso te dará identidad y confianza en ti mismo.

Ser sanos emocionalmente es tener la habilidad de ser uno mismo, aceptar lo que somos, no pretender ser nadie más, tener identidad y valor que nadie más te lo dará, ser honesto, leal, veraz, íntegro, bondadoso y sencillo de corazón y mente para poder transmitir paz a los demás, pero sobre todo vivir en paz con uno mismo.

Por: Lic. Olga Beatriz Pérez Berrelleza

Olga Beatriz Pérez Berrelleza

@olguitabpb