Consciencia de enfermedad

Consciencia de enfermedad

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En alusión a la edición especial de salud de la Revista Gente Sinaloa, considero importante abordar la necesidad de escuchar a nuestro propio cuerpo ya que las señales de alarma con las que se manifiesta no son para echar en saco roto.

Una de las principales señales de alarma de nuestro cuerpo es el dolor y a pesar de lo indeseable que pueda llegar a ser, está ahí para ayudarnos a prevenir complicaciones.

Con frecuencia manifestamos dolor de cabeza, y por lo general está relacionado con sobrecarga de trabajo o emocional, y en el mundo moderno donde no nos detenemos a ponernos atención porque estamos ocupados, atendiendo a la familia o generando ingresos, lo más práctico es tomar un analgésico (la mayor parte de las veces, auto recetado). Pero, ¿qué pasa con otros tipos de dolor? Es común también que con las prisas de la vida cotidiana y los malos hábitos alimenticios vamos a presentar gastroenteritis u intoxicaciones alimenticias que también se manifiestan de primera intención con dolor, el cual también ignoramos o le damos una solución comercial rápida (sal de uvas, etc.).

Mucho hemos escuchado de los médicos lo peligroso de enmascarar los dolores y esto es que cuando realmente no sabemos qué tenemos y tomamos un analgésico, llegaremos al servicio de urgencias con una perforación intestinal o del apéndice.

Algo por lo demás común es que principalmente en el género femenino, se considera que, si es posible minimizar los síntomas (pretendiendo que no es nada de consideración) estos desaparecerán y no tendrán mayores consecuencias. Sucede con frecuencia que no nos damos la oportunidad de enfermarnos asumiendo que las cosas no podrían marchar bien sin nuestra intervención directa.

Dentro de los padecimientos comunes que tienden a minimizarse con mayor frecuencia están las infecciones de vías urinarias principalmente en las mujeres, por los siguientes factores de riesgo: disposición anatómica (espacio corto entre vagina y ano), malos hábitos de higiene, ropa interior muy apretada o que no es de algodón, sedentarismo, entre otros.

Es de vital importancia identificar, reconocer y atender en el momento adecuado y por el profesional de la salud indicado, los síntomas que pudieran llevar, de ser ignorados, a problemas de salud más serios que requerirán una atención y manejo no sólo más costoso sino más prolongado.

Y si bien por lo general hablamos de que el cuerpo grita lo que la boca calla, también es importante entender y atender las propias señales del cuerpo que no necesariamente tienen un trasfondo emocional ya que no podemos gozar de salud mental sin una adecuada salud física.

Yo soy la Dra. Lucero Sánchez y recuerda que la salud empieza en la mente.

Por: Dra. Gema Lucero Sánchez Gutiérrez de Lara

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