Bogotá, en el centro y a nivel de calle

Bogotá, en el centro y a nivel de calle

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Dicen que Bogotá cambió… y con esa primicia me lancé a conocer una de las ciudades sudamericanas más importantes y que para muchos es un ejemplo de lo que en urbanismo las demás ciudades latinoamericanas podemos hacer; un movimiento político fuerte se originó con las prácticas propuestas e impuestas por la dupla de personajes que a finales del siglo implementaron Antanas Mockus y Enrique Peñalosa.

Desde la candelaria inicia el crecimiento de esta extensa urbe, no puedes imaginar el tamaño de la capital sin antes subir a Montserrat y darte cuenta el porqué Bogotá puede ser caótica a nivel de calle y hermosa desde la altura, pero en este escrito me concentraré en el centro de la cuidad, pues es ahí donde podemos tener un resumen del resto de la urbe.

Es necesario empezar cualquier recorrido a pie por la ciudad desde la pequeñita plaza del Chorro de Quevedo en el corazón de la candelaria donde la capital fue fundada. En este sector no podrás creer que estás en la capital de Colombia, al estar en la candelaria bien podrías decir que estás en un pueblo de Chiapas o Guatemala; el paisaje pintoresco se mezcla uniformemente con los espectaculares grafitis que vislumbrarás en todo tu recorrido por la ciudad, donde para muchos es vandalismo y para otros hacen que Bogotá sea la capital del Street Art, pues estos ya son tan importantes que existe un city tour para conocer y entender los grafitis más importantes del centro histórico.

Caminarás algunas cuadras para empezar a ver una urbanización colonial pero rápidamente encontrar una ciudad moderna de mediados del siglo XX, con bastante actividad comercial y cultural. Aquí encontrarás el Museo del Oro, un edificio muy bien diseñado para albergar la colección de múltiples objetos precolombinos que muestra el enorme patrimonio mineral del país.

Pero ninguna ciudad se puede resolver con un museo, es por eso que los bogotanos tienen otros cincuenta y ocho museos tan interesantes como el Museo Botero y el Art déco y es conocida como la Atenas de Sudamérica por la concentración de universidades y bibliotecas.

Un par de días pueden ser suficientes para reconocer una ciudad que al pie de la montaña se desarrolla, pero no te puedes ir sin antes degustar su comida, que en un principio me dio la impresión de no ser atrayente, situación que cambió radicalmente cuando probé el delicioso Ajiaco en un lugar tradicional, un pequeñísimo sitio llamado La puerta Falsa a un costado de catedral, que es tan delicioso que regresé dos veces a comer. En general la gastronomía puede parecer simple pero su sabor delicioso. Sé que dirás que ir a Colombia a comer hamburguesas no es nada atractivo pero las hamburguesas Del Corral es un restaurante tipo franquicia que de la misma manera te impresionará con el sabor sencillo y directo de sus productos que van bien acompañados de una cerveza Club Colombia. Es una formula ganadora.

Seguimos a pie cuesta arriba por la interesante avenida Jiménez que nos llevará al teleférico que nos encumbra en un lugar que icónicamente se visualiza desde cualquier sitio de la ciudad. Las vistas desde Montserrat son algo que no te puedes perder y te recomiendo ir una hora antes de la puesta del sol. No podrás creer en el lugar donde estás. Desde las alturas podrás tomar un café OMA o un té de hoja de coca para calentar las venas y deshacerte un poco del frío pero agradable viento de las montañas.

Algo que no se debe de desestimar es el trasporte público, han trabajado mucho por mantener un trasporte público a la altura de los mejores del mundo con TransMilenio, un sistema colectivo que se inclina por ser la opción viable y rentable para no tener que irse a los costosos y poco placenteros subterráneos. El tema del transporte siempre es acalorado en cualquier ciudad, pues a pesar de parecer un sistema bien logrado no se salva de las horas pico y del inconformismo del usuario, cosa que me ha parecido igual en cualquier metrópoli… sinceramente el TransMilenio lo quisiera tener en mi ciudad.

La calle en el centro de Bogotá se vive intensamente, puede parecer los años setentas en la Ciudad de México, pero con un ambiente muy propicio para dar vuelo a la fotografía callejera documental, actividad que me apasiona.

Bogotá puede ser la puerta de entrada para conocer el continente sudamericano y de seguro no dejará a nadie indiferente.

Foto y texto por: Pascual Rico

Fotógrafo

Tel. 667 712 2060

www.pascualrico.com

PascualPhoto

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Escribeme: parapascual@mac.com