Albert Camus: El hombre que se rebela es el único hombre libre

Albert Camus: El hombre que se rebela es el único hombre libre

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Albert Camus (1913-1960) considerado una de las figuras intelectuales más importantes de Europa tras el fin de la II Guerra Mundial, novelista, filósofo, periodista y dramaturgo francés, nacido el 7 de noviembre en el seno de una modesta familia de emigrantes franceses. Su padre, Lucien Auguste Camus, un pobre granjero que se enseñó a sí mismo a leer y escribir, fue movilizado durante la Primera Guerra Mundial, y fue herido en combate durante la Batalla del Marne y falleciendo en el hospital de Saint-Brieuc el 17 de octubre de 1914, debido a una granada. Su madre, Catherine Marie Cardona, era menorquina, analfabeta y con problemas de audición, con un impedimento de habla por un accidente en la infancia. Trabajaba en una fábrica de municiones y como personal de aseo en casas ajenas. Después de la muerte de su esposo ella mantuvo a su familia con largas horas de trabajo como criada. Camus vivió su infancia y gran parte de su juventud en Argelia. Inteligente y disciplinado, empezó estudios de filosofía en la Universidad de Argel, que no pudo concluir debido a que enfermó de tuberculosis.

Albert se casó dos veces y tuvo varias amantes, pero a nadie quiso tanto como a Francine Faure su segunda esposa con la que tuvo gemelos: Catherine Camus y Jean Camus.

Formó una compañía de teatro de aficionados que representaba obras clásicas ante un auditorio integrado por trabajadores. Luego ejerció como periodista durante un corto período de tiempo en un diario de la capital argelina, mientras viajaba intensamente por Europa.

En 1939 publicó Bodas, conjunto de artículos que incluyen numerosas reflexiones inspiradas en sus lecturas y viajes. En 1940 marchó a París, donde pronto encontró trabajo como redactor en Paris-Soir. Siguió trabajando como periodista hasta la llegada de la II Guerra Mundial en la que participó como miembro de la Resistencia Francesa.

Albert Camus, de la novela a la dramaturgia, con breves incursiones en el periodismo. Nunca hubiera caído en la tentación de redactar un tratado casi metafísico como El Ser y la nada de Jean Paul Sartre. Sin embargo, su mirada literaria creó dos ensayos de corte filosófico, en el cuales retrató a su época. Esos libros son un fiel reflejo de las dudas de sus contemporáneos.

Su obra literaria comienza ligada al existencialismo, como se aprecia en El extranjero publicada en 1942, cuyo trasfondo, al igual que muchas de sus obras, está situado en su Argelia natal. Poco a poco, Camus va alejándose tanto del marxismo como del existencialismo y va adoptando posiciones en lo que se denominaría Filosofía del Absurdo, lo que le llevó a mantener una fuerte polémica con Jean Paul Sartre quien fue exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Mientras Sartre lo acusaba de independencia de criterio, de esterilidad y de ineficacia, Camus tachaba de inmoral la vinculación política de aquél con el comunismo.

A finales de 1945, Albert Camus anticipó su retirada del clan existencialista. Nunca se sintió parte de ellos, aunque para muchos él era el segundo de a abordo. A diferencia de los seguidores de esa moda intelectual, Camus consideraba que en lugar de un manifiesto existencial, había escrito una crítica contra esa corriente nihilista. En una entrevista, publicada en Les Nouvelles Littéraires, el 15 de noviembre de ese año, aclaró su concepción del absurdo, nada semejante a la náusea sartreana: “Aceptar lo absurdo de todo lo que nos rodea es una etapa, una experiencia necesaria: no debe convertirse en un callejón sin salida. Suscita una rebeldía que puede ser fecunda. Un análisis del concepto de rebeldía podría ayudar a descubrir nociones capaces de devolver a la existencia un sentido relativo”. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, fue uno de los fundadores del periódico clandestino Combat.

Sus primeras obras de teatro, El malentendido y Calígula, prolongan esta línea de pensamiento que tanto debe al existencialismo, mientras los problemas que había planteado la guerra le inspiraron Cartas a un amigo alemán.

En 1951 publicaría La peste -obra que sería posteriormente adaptada al cine-, supone un cierto cambio en su pensamiento; la idea de la solidaridad y la capacidad de resistencia humana frente a la tragedia de vivir se impone a la noción del absurdo. La peste es a la vez una obra realista y alegórica, una reconstrucción mítica de los sentimientos del hombre europeo de la posguerra, de sus terrores más agobiantes. De gran interés es también su serie de crónicas periodísticas Actuelles. Tradujo al francés La devoción de la cruz, de Calderón de la Barca, y El caballero de Olmedo, de Lope de Vega. El autor precisó su nueva perspectiva en otros escritos, como el ensayo El hombre en rebeldía y en relatos breves como La caída y El exilio y el reino, obras en que orientó su moral de la rebeldía hacia un ideal que muestra los más altos valores morales y espirituales, cuya necesidad le parece tanto más evidente cuanto mayor es su convicción del absurdo del mundo.

Albert recibió el máximo galardón de las letras, el Premio Nobel de Literatura, en 1957, apenas tres años antes de que muriera en un trágico accidente de carretera, en 1960 cuando contaba con 46 años de edad.

A pesar de su corta vida, Camus es autor de cinco novelas, siete cuentos y cinco obras de teatro, además de varios ensayos y textos. Tras su muerte se encontró un manuscrito inconcluso titulado El primer hombre y con gran contenido autobiográfico, que fue publicado finalmente por su hija en 1995.

Para Camus, la creación es una forma de rebeldía humana contra el absurdo. El artista pretende reformular el mundo y dotarlo, a través del estilo, de la coherencia y la unidad de las que carece.

Como dato curioso

Recientemente salieron a la luz 865 cartas en las que desbordaba amor con la actriz María Casares a quien conoció en marzo de 1944. Tras años de un amor continuo y una relación intermitente, sólo la muerte de él consiguió frenar una correspondencia que da cuenta de los grandes sentimientos de la pareja y que se publica ahora en francés en un tomo de más de 1.200 páginas.

Camus perdió la vida en un accidente de coche, en el que también falleció su amigo y editor, Michel Gallimard, quien estaba al volante. Hay algo de fatalidad en la muerte de Camus, ya que su último viaje deja a la vista su carácter mujeriego: sólo unos días antes del accidente escribió a cuatro amigas o amantes, expresando su deseo de verlas y un encuentro que no se produciría ya. A la actriz María Casares, con la que había mantenido una relación de quince años, le había escrito invitándola a cenar precisamente el 4 de enero. Alberto tenía pensado viajar en tren ese día, pero su amigo le convenció de ir en su coche nuevo, un Facel Véga Coupé, esto se supo, por que en el bolsillo de la camisa de Camus se encontró el boleto de tren.

Al enterarse de la muerte de Camus, Sartre escribió un alabo saludando a su amigo y adversario político, no sólo por su contribución distinguible a la literatura francesa, sino muy en especial por su coraje moral heroico y aferrado humanismo que utilizó para presionar los masivos y deformados eventos del día.

Algunas de sus frases

más representativas:

La estupidez insiste siempre.

La libertad no es nada más que una oportunidad para ser mejor.

No ser amado es una simple desventura.

La verdadera desgracia es no saber amar.

Puede que lo que hacemos no traiga siempre la felicidad, pero si no hacemos nada, no habrá felicidad.

No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo.

El éxito es fácil de obtener. Lo difícil es merecerlo.

En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible.

Para la mayoría de los hombres la guerra es el fin de la soledad. Para mi es la soledad infinita.