15 años sin Celia, la mujer que puso a bailar al mundo

15 años sin Celia, la mujer que puso a bailar al mundo

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Celia Cruz pasó de cantante a leyenda el 16 de julio de 2003. Hoy, a 15 años de su muerte, su voz permanece vigente a través de las canciones que la inmortalizaron en el imaginario de toda Latinoamérica.

Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso nació en La Habana en 1925. Desde muy temprana edad se enamoró de la música y demostró ser una cantante natural. Aprendió música de santería gracias a su vecino, que era practicante y cantante, y a pesar de que su padre desaprobaba el género (siendo él un ferviente católico), pronto comenzó a incursionar en esta práctica y aprendió yoruba, un idioma que se habla en África occidental y fue adoptado por los santeros. Cuando era adolescente, su tía la llevaba a ella y a su primo a cabarets en La Habana para actuar. Su padre, que tenía grandes esperanzas para su hija, estuvo de acuerdo mientras permaneció en la escuela. Entonces sucedió, y después de la escuela secundaria, ingresó a la Escuela Normal para Maestros, donde estudió para convertirse en maestra de literatura. Sin embargo, sabía que la música era su pasión, y cuando uno de sus profesores le dijo que podía ganar más en un día cantando que lo que hacían la mayoría de los profesores cubanos en un mes, decidió seguir su sueño. Celia sabía que si quería convertirse en una cantante importante tenía que estar completamente entrenada, por lo que en 1947 se matriculó en el Conservatorio Nacional de Música de La Habana, donde estudió teoría, canto y piano.

A partir de ese momento, comenzó a tener algunos conciertos pequeños e incluso se presentaba en un programa de radio llamado “Hora del Té”, donde ganó varios concursos de canto. Trabajó en algunas grabaciones como la segunda voz en Venezuela, pero su verdadera oportunidad llegó en 1950, cuando uno de los grupos de salsa más populares en La Habana, La Sonora Matancera, necesitaba una cantante principal. Algunos de los miembros habían escuchado a Celia en la radio y la conocían de sus actuaciones de cabaret, por lo que a pesar de su corta edad, decidieron darle una oportunidad.

Durante quince años trabajó con Matancera, y se convirtió en un ícono más popular y más grande que el propio grupo. Recorrieron toda América Latina, lanzaron varios álbumes y se convirtieron en un elemento básico de la vida nocturna de La Habana (Celia incluso apareció en algunas películas de la famosa Edad de Oro del Cine Mexicano). Cuando Fidel Castro llegó al poder en 1959, Celia estaba de gira en México, y cuando intentó regresar a Cuba, se le negó la entrada. En 1961, se convirtió en ciudadana estadounidense y estaba decidida a conquistar a la comunidad cubana que se había establecido en los EE. UU. uniéndose al legendario Tito Puente, ambos firmaron con una compañía discográfica para lanzar un par de álbumes que no funcionaron tan bien, pero después de cambiar de compañía, se convirtieron en influyentes figuras musicales escuchadas por comunidades latinas de todo el mundo, y viajando a Europa y Asia. En poco tiempo, Celia había conquistado el mundo.

En 1962, se casó con uno de los trompetistas de la banda Pedro Knight, iniciando un matrimonio que duró 41 años, hasta la muerte de la célebre cantante.

Una verdadera reina de la moda

Además de su gran voz y personalidad, algo que hizo que Celia se destacara de otros músicos de salsa y tropicales fue su estilo de moda único, que honró sus raíces afro-caribeñas. Fusionando elementos de la cultura cubana y su ascendencia africana, ella aparecería en el escenario con atuendos vibrantes y coloridos con intrincados y hermosos diseños que cautivaron a su audiencia.

Al mismo tiempo, comprendió completamente la importancia de su imagen en el escenario y el impacto que podría tener como experiencia general. Por esa razón, incluso sus atuendos fueron pensados ​​como parte de su desempeño. Especialmente al comienzo de su carrera, usaba vestidos que se movían y se balanceaban al ritmo de sus canciones.

¡Azúcar!

Sus zapatos, de tacón invertido, fueron también íconos referentes que popularizó. Tenía más de 60 pares creados exclusivamente para ella, y que con el tiempo su fama ha propiciado que los rescaten personalidades como Lady Gaga.

Una de las cosas que todos recuerdan de esta reina de la salsa son sus pelucas y peinados extravagantes, a menudo adornados con bandas de colores o plumas que combinan o complementan el color de sus atuendos espectaculares. Aunque su aspecto no es tan fácil de llevar a la vida cotidiana, para ella no importaba, ya que era algo fuera de este mundo y, sin embargo, logró inspirar a tantas mujeres con su contagiosa confianza y alegría.

Su importante legado

Celia revolucionó la industria de la música latina no sólo con su talento y presencia, sino también al convertirse en una de las figuras más importantes de la salsa y la música tropical, dos géneros dominados históricamente por los hombres. A lo largo de su vida, fue reconocida con varios premios, incluidos siete premios Grammy. Además, en 1994, recibió la Medalla Nacional de las Artes, y más tarde ese año, fue incluida en el Salón de la Fama de la Música Latina de Billboard. En 1998, fue galardonada con un Doctorado Honorario de Música en Yale, y al año siguiente, fue incluida en el Salón Internacional de la Fama Latina.

Durante los últimos años de su vida, en 2000, fundó la Escuela de Música Celia Cruz Bronx High School, que aún está abierta para jóvenes que desean seguir una carrera en la música. Además, se convirtió en la primera mujer latinoamericana en obtener una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, uniéndose a leyendas como Aretha Franklin. En 2003, falleció debido a un cáncer cerebral, dejando un gran vacío en los corazones de quienes crecieron bailando y cantando con su música llena de tradición, innovación, emoción y fuego.

Lo que es importante entender acerca de Celia Cruz, es que su carácter y talento únicos no tenían comparación en ese momento, y logró conquistar una industria que dejó atrás a la gente de color, especialmente a las mujeres. Pero, lo que es más importante, hizo que el mundo se enamorara de ritmos arraigados en la cultura latina y nos enseñó a todos que la vida es un carnaval, y que la mejor de vivir es con alegría y música.